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QUIEN TIENE UN AMIGO TIENE UN TESORO

Ya desde la antigüedad, los griegos decían que somos “animales sociales”. El ser humano necesita de los demás: a nivel práctico, para compartir tareas, intercambiar productos, repartir el trabajo, defenderse los unos a los otros, etc. A un nivel más emocional -que es del que quiero hablar- para darse soporte y estima.


Todos necesitamos, en mayor o menor medida, sentirnos aceptados por los demás, sentir que pertenecemos a un grupo o comunidad, sentirnos valorados y estimados. Aquí entran en juego las necesidades individuales: hay personas que son más independientes, les gusta más hacer cosas solas, aunque también necesitan sentir que pertenecen al grupo, y los hay que necesitan más al grupo. Y hay quien supedita demasiado sus decisiones, incluso su autoestima, a la opinión de los demás.

Pero quiero hablar de las relaciones más personales, de la amistad. Se dice que los amigos “de verdad” se cuentan con los dedos de la mano. De conocidos, podemos tener muchos. Pero ¿cuál es la función que tiene un amigo íntimo?

El amigo o amiga “íntimo” es aquel con el que tenemos una afinidad especial, aquel a quien le confiamos nuestros secretos más íntimos, nuestras inquietudes más vitales y nuestros sentimientos más profundos. Normalmente confiamos sólo en 3 o 4 personas, como mucho, a este nivel de intimidad.

Para que se dé este grado de comunicación profunda, se necesitan las condiciones adecuadas. En una reunión de 8 o 10 personas, generalmente se hablará de temas más “externos”, más comunitarios: política, fútbol, incluso filosofía de la vida, pero sin entrar demasiado en el terreno personal. Acostumbran a ser conversaciones más triviales, más lúdicas y divertidas. No tan profundas.

Es cuando quedamos a solas con un amigo o dos, que nos atrevemos a explicar cómo nos sentimos y qué cosas nos inquietan más. Aunque no se verbalice, se da por supuesto que el amigo guardará como secretos las intimidades que yo le explico.

Pero hay personas que se quedan ancladas en el concepto “adolescente” del amigo incondicional: “el amigo íntimo ha de estar dispuesto a escucharnos y ayudarnos siempre que lo necesitemos, a cualquier hora o día”. Y aquí es donde se corre el peligro de traspasar los límites del otro, o de sentirse frustrado. Hemos de considerar siempre, que por más que le hayamos explicado nuestras intimidades a la otra persona, por más que confiemos, el amigo sigue teniendo derecho a decir que no a una demanda nuestra. La amistad no obliga a nada. Es un sentimiento que se comparte, de forma voluntaria, sin ninguna obligación Y este es un tema que a menudo me encuentro en la terapia: por un lado, la persona que se siente obligada a atender las demandas del amigo o amiga, que no sabe o no puede decir que no, que se siente incluso abrumado por los problemas del otro y no sabe cómo decírselo sin hacerle daño. Por otro, la persona que esperaba una incondicionalidad sin límites, y se siente frustrada y dejada de lado porque el amigo o amiga le ha dicho que no, tenía otras prioridades en un momento dado, que atender a sus demandas.

La amistad desde un punto de vista adulto es una fuente de refuerzos positivos, de afecto, tan necesario para el ser humano, un “oído que nos escucha” y una persona a quien podemos pedirle su ayuda -siempre respetando su derecho a decir que no-. También es la persona que nos hará una crítica constructiva cuando haya que hacerla, nos dirá siempre la verdad, aunque no nos guste oírla. Podemos aprender mucho y nos podemos enriquecer mutuamente con nuestros amigos.

Vivir la vida con...


Circula por la red este escrito, que no sé de quien es, y que son 6 ejemplos que todos deberíamos practicar:
  1. Un día, los hombres del pueblo decidieron orar para pedir que lloviera. El día de la oración, toda la gente se reunió, pero solo un niño llegó con paraguas. Eso es FE.
  2. Cuando avientas a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo. Eso es CONFIANZA. 
  3. Cada noche nos vamos a dormir sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente y, sin embargo, ponemos la alarma para levantarnos. Eso es ESPERANZA. 
  4. Hacemos grandes planes para mañana a pesar de que no conocemos el futuro en absoluto. Eso es SEGURIDAD. 
  5. Vemos el sufrimiento en el mundo y, a pesar de ello, nos casamos y tenemos hijos. Eso es AMOR. 
  6. Había un anciano con la siguiente leyenda escrita en su camiseta: "No tengo 70 años, tengo 16 con 54 años de experiencia." Eso es ACTITUD.

¡Vive tu vida así: con Fe, Confianza, Esperanza, Seguridad, Amor y Actitud!



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Cuidador: cuando las tornas cambian

Video muy recomendable titulado "Seremos padres de nuestros padres" y que trata el tema de cuidar a quienes fueron nuestros cuidadores. Carlos Alfonso García pone voz al texto original de Fabricio Carpi Nejar, cuya transcripción literal encontrarás a continuación del video.


Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido:
  • Es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre.
  • Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso.
  • Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo.
  • Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar.
  • Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos.
  • Es cuando uno de los padres, antes dispuesto y trabajador, fracasa al ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos.
Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida.
Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz. Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas.

Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.
La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera. La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”. Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores.

No podemos dejarlos en ningún momento. La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas. Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados.
¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros? Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra.
Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día.

Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos. En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho. Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable. Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

- ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá!
 
Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí.


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9 Consejos para no distanciarse de la pareja



Las relaciones de pareja pasan por diferentes etapas. La pasión del principio deja paso a más espacios por separado, y a una complicidad dentro de la individualidad.

Pero hay momentos difíciles: uno de los peores es cuando hay hijos pequeños: los niños, que son encantadores, también son omnipresentes, multiplican el trabajo, las obligaciones, el cansancio… Si además los dos trabajan, el conflicto está servido. Priorizamos el trabajo, los hijos, la casa, la compra… todo menos la pareja. Parece que no se pueda romper… pero es un error frecuente.
 
  • 1.- No des por sentado que la pareja es para toda la vida: La llama, el interés, la atracción… tenemos que mantenerlos vivos. Porque se haya firmado un papel o haya unos hijos, no significa que no se pueda romper la relación. La pareja es una figura que hay que tener en cuenta y cuidar.
  • 2.- Busca espacios para los dos: El hecho de tener hijos, cambia la situación: los niños acostumbran a ser el centro del mundo. Pero es fundamental hacer cosas solos. Muchas parejas se quejan de no tener con quien dejar a los pequeños. Pagar una niñera, será el dinero mejor invertido en la salud de la relación.
  • 3.- Arréglate para tu pareja: Estar atractivo o atractiva, vestirte como a ella o a él le gusta, seguir conquistando y seduciendo a tu pareja, ayudará a mantener viva la atracción.
  • 4.- Sé detallista: No dejes de pensar en qué le gusta. Déjale una nota personal, envíale un mensaje romántico, llévale flores, o su comida favorita. Si cuando nos conocimos, nos esforzamos en conquistar a nuestra pareja, ¿por qué dejamos de hacerlo?


  • 5.- No rompas el contacto físico: A menudo veo a parejas que sólo se dan un beso de hola y adiós, de forma mecánica. Y ni se tocan. Al comienzo de la relación, los dos estaban en el sofá bien juntos. Poco a poco, se van distanciando y acaban uno en el sofá y el otro en otra habitación (en la cama, en el ordenador…). Toca a tu pareja, siéntate a su lado, acaríciala, cógele la mano cuando vais por la calle. El distanciamiento empieza aquí.
  • 6.- Habla con tu pareja: Más allá del día a día, de la logística, de quién irá a comprar mañana, qué cenaremos o quién lleva a la niña al dentista, conviene recordar que sois pareja, que tenéis una relación especial, que es diferente de las otras relaciones con las otras personas. Busca el espacio para hablar de lo que te preocupa, lo que te gusta, etc. Escucha a tu pareja.
  • 7.- Haced proyectos juntos: Es importante tener una ilusión: un viaje, las vacaciones… cualquier cosa que compartiréis, y que os tiene que ilusionar.
  • 8.- Escaparos: Sois familia, pero también sois pareja. No pasa nada por dejar a los niños con los abuelos, la tía o una familia del colegio. La pareja necesita sus espacios. Id a cenar, a bailar, al cine… ir al supermercado juntos, no cuenta.
  • 9.- Busca espacios y momentos para la intimidad: Las relaciones sexuales son más complicadas cuando hay niños en casa, que se pueden despertar en cualquier momento. Es importante buscar momentos, espacios, dejar a los niños con alguien, marcharse solos un fin de semana… cuando se crea una distancia a nivel físico, después cuesta mucho recuperarla.


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La gallina y los patitos

Bonito cuento de Jorge Bucay en el que nos habla de tolerancia, de que no siempre tenemos razón, que no siempre es todo lo que parece, de respeto, de amor incondicional...





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Las amistades

Hoy comparto una reflexión sobre la amistad hecha a partir del Principito de Saint Exupéry.




Las amistades
El Principito, Saint Exupéry


Las amistades son hechas de pedacitos.


Pedacitos de tiempo que vivimos con cada persona.


No importa la cantidad de tiempo que pasamos con cada amigo, sino la calidad del tiempo que vivimos con él.

Cinco minutos pueden tener una importancia mayor que un día entero.


Así, algunas amistades están hechas de risas y dolores compartidos; otras de horas de escuela; otras de salidas, cines, diversiones; y están aquellas que nacen y no se sabe por qué… 

Tal vez de silencios comprendidos, o de simpatía mutua sin explicación. 


Hoy en día, muchas amistades son hechas sólo de medios electrónicos y esas no son menos importantes. Diferentes, pero no menos importantes. 

Aprendemos a amar a las personas sin poder juzgarlas por su apariencia o modo de ser, sin que podamos conscientemente etiquetarlas. Hay amistades profundas que son creadas así.



Saint Exupéry dice:
“El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante”.

Y yo digo que el tiempo que “perdemos” con cada amigo hace que cada amigo sea tan importante. Porque el tiempo perdido con amigos es tiempo ganado, aprovechado y vivido.

Son recuerdos para cinco minutos después, para dentro de un año o para siempre.

Un amigo se torna importante para nosotros –y nosotros para él- cuando somos capaces en su ausencia de reír o llorar, de sentir nostalgia, pena o alegría y en ese instante traerlo bien cerquita de nosotros. 


Lo importante es saber aprovechar al máximo cada minuto vivido y atesorarlo después en el baúl de los recuerdos, para tener tiempo para pasar con los amigos, aun cuando estuviesen lejos de nuestros ojos. 


Junto todos los días “pedacitos” en una cajita muy adentro de mi corazón. Son mi tesoro, y en los momentos tristes “armo” amigos que me acompañen…


Gracias por el pedacito que me regalaste. 




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La frase de hoy


"El amor puede ser —y suele ser— tan aterrador como la muerte; sólo que, a diferencia de la muerte, encubre la verdad bajo oleadas de deseo y entusiasmo."
Zygmunt Bauman


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¿La cosa más bella del mundo? El amor


¿El día más bello? HOY
¿El obstáculo más grande? EL MIEDO
¿La cosa más fácil? EQUIVOCARSE
¿El error mayor? ABANDONARSE
¿La raíz de todos los males? EL EGOÍSMO
¿La distracción más bella? EL TRABAJO
¿La peor derrota? EL DESALIENTO
¿Los mejores profesores? LOS NIÑOS
¿La primera necesidad? COMUNICARSE
¿Lo que más hace feliz? SER ÚTIL A LOS DEMÁS
¿El misterio más grande? LA MUERTE
¿El peor defecto? EL MAL HUMOR
¿La persona más peligrosa? LA MENTIROSA
¿El sentimiento más ruin? EL RENCOR
¿El regalo más bello? EL PERDÓN
¿Lo más imprescindible? EL HOGAR
¿La ruta más rápida? EL CAMINO CORRECTO
¿La sensación más grata? LA PAZ INTERIOR
¿El resguardo más eficaz? LA SONRISA
¿El mejor remedio? EL OPTIMISMO
¿La mayor satisfacción? EL DEBER CUMPLIDO
¿La fuerza más potente del mundo? LA FE
¿Las personas más necesarias? LOS PADRES
¿La cosa más bella del mundo? EL AMOR

Madre Teresa de Calcuta



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Aceptar nuevas realidades: un reto necesario


Hoy quiero volver a compartir un escrito que hizo una clienta mía, MVP, en relación a su abuelo, enfermo de Alzheimer. ¿Cómo afecta esta terrible enfermedad a los que están alrededor del enfermo?



En este pequeño escrito, me gustaría invitaros a reflexionar acerca del proceso de aceptación del Alzheimer. Esta enfermedad hace unos años que está presente en mi familia y lo cierto es que, al igual que mi abuelo que es el afectado, la familia también hemos ido pasando por diferentes fases. Sobre todo en lo que refiere al grado de aceptación de esta situación: fases que mantienen una evolución circular, según fueran deviniendo las circunstancias y las sucesivas rachas.

Cuando conoces la noticia se abre ante ti un abismo: ¿qué va a pasar ahora?, y a esto le sigue  ¿cómo voy a dirigirme ahora al afectado?, ¿qué debo de decir/hacer? Debe de ser muy duro el período en el que eres consciente de que padeces una enfermedad neurodegenerativa; te ha tocado escribir una novela de la cual, antes de leer el primer capítulo ya conoces su desenlace final.
Esto es algo que veo claro ahora: la mejor medicina es mantener la calma, ser comprensivos y sobretodo evitar caer en lamentaciones continuas y reproches, pues la persona no se ha ausentado aún y necesita  TODO  nuestro apoyo –fácil plasmarlo en líneas, pero arduo de llevar a la práctica-.
En las primeras fases, sobre todo si no eres cuidador de la persona, es más llevadero justificar despistes y algunas salidas incoherentes. Pues a todos nos cuesta aceptar esta nueva realidad y al principio tendemos incluso a negarla, como también les sucede a ellos.        
Pero luego, a medida que el afectado va ausentándose y olvidando a sus seres queridos, tengo la sensación que empiezas a realizar un duelo por la persona. Esto es algo que me inquieta aún hoy ¿cómo puedo sentirme así si la persona está aún presente?, ¿puede formar parte del proceso de aceptación de la nueva identidad del otro?

Ahora no nos comunicamos mediante razonamientos, sino por estímulos: caricias, afecto, entonación…  elementos supeditados a su estado anímico y también al nuestro. Pues no siempre te acompaña la fuerza y el coraje, también flaqueamos, pues como familiares tendemos a sentimos heridos e impotentes.

Al ver el film “El hijo de la novia”, medité sobre ello. ¿Cuando los recuerdos que nos vinculan a ellos marchan, también lo hace nuestro vínculo personal? ¿O iniciamos un nuevo tipo de relación?      

Tras casi dos años y medio de enfermedad, mi abuelo ha partido dejando una estela muy grande tras de sí. Me apena su pérdida, pero me reconforta el consuelo de creer que él sabía que nosotros estábamos a su lado. Quizás, no supiera si era su nieta, su mujer, su hermana... Quizás tampoco le importaba no conocer qué tipo de consanguineidad manteníamos: lo cierto es que sabía que nos amaba y aún cuando estaba en cama con la mirada perdida, se alegraba de vernos, nos acariciaba como no hacía con cualquier otro visitante.

Nuestro olor, caricias, voz... ya al final susurros para él no eran meros desconocidos. Una ATS me comentó algo que me acompañará siempre: el amor supera todas las barreras y eso es imposible borrarse, dejar de percibir.



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"El amor no duele" (y si duele no es amor)

Hoy quiero compartir un libro que me han recomendado mucho: se titula "El amor no duele" (y si duele no es amor). Su autora es la sabadellenca Montse Barderi, escritora, periodista y licenciada en filosofía. Os dejo unas entrevistas suyas. 





Entrevista en La Contra de La Vanguardia:

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160916/41345427398/el-amor-no-hace-dano-y-si-hace-dano-no-es-amor.html

Entrevista en Urano:

http://www.mundourano.com/es-es/actualidad/noticias/entrevista-montse-barderi-autora-de-el-amor-no-duele.html




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"Yo soy yo, y tú eres tú"


Una reflexión que es necesario recordar de cuando en cuando...: la oración de la Gestalt de Fritz Perls.







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Pilar Morey Bulbena
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4 etapas en la vida de la pareja (1)


El amor, las relaciones, no son lineales: Desde que dos personas se conocen hasta que llevan 20 años juntas, hay diferentes etapas y niveles de proximidad.

Si tuviéramos esto en cuenta, nos ahorraríamos muchas crisis, que en realidad no lo son: “ya no me quieres como antes”, “has cambiado”… ¡Pues sí! Es normal que la intensidad y la forma de la relación vaya cambiando.

1ª etapa: Enamoramiento. Para enamorarse hay que romper los propios límites para “fusionarse” con el otro. Dura unos pocos meses.
  • Durante esta etapa se dejan un poco de lado los propios gustos y preferencias.
  • Lo más importante es el contacto con la otra persona.
  • Intentamos dar la mejor imagen de nosotros mismos y ponemos afán en buscar los puntos en común con la otra persona.
  • Parece que seamos “almas gemelas”, nos gusta lo mismo, nos ponemos de acuerdo en todo… Es una etapa muy dulce, sin complicaciones, en la que todo fluye.
  • Nos aporta una gran cantidad de endorfinas (hormona de la felicidad) y nos sentimos felices, rebosantes de enregía y positivismo. Hay la sensación de estar “flotando en una nube”.
  • También afecta positivamente a nuestra autoestima, al sentirnos valorados y admirados por la otra persona.
A todo el mundo le gustaría quedarse eternamente en esta etapa, pero si fuese así no podríamos funcionar como individuos, no tendríamos disponibles nuestras capacidades al 100%.

Nuestra energía está centrada en la relación y en el otro. Tampoco vemos al otro de forma objetiva, se realzan las semejanzas y se minimizan las diferencias y los defectos.

2ª etapa: Fase simbiótica. Se caracteriza por una dependencia mutua. Inevitablemente, debe evolucionar para que la relación madure.
  • Los planes se hacen contando con el otro, pensando en el otro.
  • Nos adaptamos a la vida y necesidades de la pareja.
  • Si esta etapa dura demasiado, la relación no progresa y las dos personas no pueden hacer nada sin el otro.
  • Es necesario, en algún momento, empezar a diferenciarse.
  • Puede haber una lucha de “ni contigo ni sin ti”.
  • Puede ser que uno de los dos sea más dependiente que el otro y entonces sufren los dos, uno por sentirse “abandonado” y el otro por sentirse “atado”.

En el próximo artículo seguiremos avanzando en esta necesaria evolución de la pareja.



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Pilar Morey Bulbena
Telf.: 605 52 52 81

FELIZ 2016


Ya ha llegado el 2016, además de tener buena salud, dinero suficiente y el amor en la forma que tú quieras, te deseo que tengas una afición que te llene, buenos amigos para compartirla y una ilusión que sea tu luz iluminando tu camino.
Feliz 2016


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HAY UN ADOLESCENTE EN CASA. ¿Soy el peor padre/madre del mundo?




Nadie nos enseña a ser padres. Lo vamos aprendiendo «sobre la marcha». El padre y la madre, también son personas, con sus propias virtudes y carencias. Los padres también tenemos derecho a equivocarnos. Es importante recordarlo y, sobre todo, perdonarnos por nuestros errores.

  • A menudo tenemos la sensación de haber fracasado como padres cuando los hijos se rebelan contra todo y parece que han olvidado la educación y los buenos modales. Hablar con otros padres nos hará darnos cuenta de que no somos los únicos a los que les pasa.
  • Debajo de esta rebelión hay una necesidad de distancia: el adolescente necesita distanciarse emocionalmente de los padres para poder encontrar su propia identidad, reafirmar su personalidad. Que «pase de nosotros» no quiere decir que no nos quiera.
  • Pero también hay una profunda angustia que debe tenerse en cuenta. Aunque parezca que les estorbamos, en realidad necesitan más que nunca nuestro afecto y apoyo, necesitan saber que «estamos ahí», de forma incondicional. Pensemos que, a menudo, no saben quien son. Estan buscando modelos y referentes, y, sobre todo, se están buscando a sí mismos.
  • A menudo se hace difícil mostrarles nuestro afecto, cuando parece que no nos obedecen en nada y que están tirando su vida y su futuro por la borda. Aunque a veces reneguemos de ellos y estemos hartos, continuamos siendo buenos padres.
  • Esta costumbre de los mayores de darles consejos, de forma insistente, es una de las cosas que más les molesta. Tal vez nada más haga falta recordarles que «apliquen el sentido común» o que «ya son lo bastante mayores como para saber qué han de hacer y qué no».
  • Si hemos sentado unas buenas bases durante la infancia, les hemos transmitido valores, hemos dialogado con ellos, etc., hemos de confiar en que todo eso «está ahí», aunque no lo parezca. Confiemos un poco más en ellos, y también en nuestro trabajo realizado.
  • Una de las cosas más difíciles para los padres es encontrar el equilibrio entre libertad y autoridad, dónde está el límite entre qué he de permitir y qué no: En resumen, cuándo me paso o cuándo me quedo corto. Cada persona tiene su estilo educativo, más rígido o más flexible. Pensemos en cómo nos educaron a nosotros, y que, a pesar de los errores de nuestros padres, seguro que no hemos salido tan mal.
Hace años, una psicóloga especializada en adolescentes, me dijo que había dos pautas generales:



  • La primera, no pretendamos ganar todas las batallas, mejor ganemos la guerra. Marquemos unos mínimos: unas obligaciones indiscutibles, una hora de llegada, pero no queramos tener «hijos modélicos».
  • La segunda, es mejor negociar que imponer. Por ejemplo, cómprate esta ropa (que a mi no me gusta) pero ve limpio. Ve a esa fiesta, pero ven a dormir a una hora prudente y mañana llega a clase a tu hora.



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No vivas sólo por tus hijos


Hoy quiero compartir esta polémica carta de Olga Valyaeva, falsamente atribuída al Papa Francisco. Habla de los perjuicios de "vivir para los hijos".
 

No vivas sólo por tus hijos...

 
Te lo suplíco ¡no vivas sólo por tus hijos!

 
No sólo NO lo necesitan, eso les hace daño.

 
Cuando el niño se convierte en la razón de vivir de sus padres eso es demasiado para él. Es como si lo encerraran en una habitación en la que un día se acabará el aire; aunque al principio puede respirar, llegará el día que empiece a ahogarse. Ahogarse en medio de tanto “amor y cuidado“.

 
Por eso te suplico, no vivas sólo por tus hijos. Encuéntrale otro significado a la vida, encuéntrale otro sentido al hecho de ser papá o mamá. Para que los niños y niñas que nazcan en nuestro planeta no se conviertan en deudores y víctimas de tu ”caridad" y cuidado.

 
Ama a tu cónyuge. Los niños crecerán y él o ella se quedará contigo. Puedes ser tú quien de ejemplo a los niños acerca de cómo llevar una vida de pareja saludable, para que ellos mismos quieran tener su propia familia, pero también puedes truncar el deseo de tu esposo o esposa si te metes demasiado en los problemas de tus hijos y te olvidas de él o ella.

 
Ámate. No te olvides de ti mismo cuando luches por la felicidad de tus hijos. No te niegues un vestido o una corbata (por ejemplo) por comprar un nuevo juguete, no cambies tu salón de belleza o tu hobbie por pagar un nuevo profesor particular; si tú no cuidas de ti mismo ¿qué le puedes dar a los demás? ¿qué ejemplo les darás? ¿qué amor?.

 
Búscale sentido a la vida más allá de lo material. Esta vida no es eterna y así es aunque no quieras pensar en ello. La espiritualidad, la religión, las oraciones (o cual sea tu manera de expresar tu vida espiritual) pueden ser una fuente de energía y deseos de vivir que te ayudarán a no apoyarlo todo sobre los hombros tus hijos.

 
No vivas sólo por tus hijos, te lo suplico. Cuando encuentro niños y adultos cuyos padres lo dieron todo y más por ellos, me duele mucho verlos a los ojos. En muchos de ellos veo mi propio dolor, veo tristezas, corazones rotos, almas vacías. Sus ojos gritan por ayuda, gritan de dolor, de desesperación y de culpa. Ellos, como todos los niños, quieren amar a sus padres, pero si lo hacen seguramente no sobrevivirían a sus cuidados.

 
Dales a tus hijos la oportunidad de vivir y respirar. Así podrán crecer y desarrollarse en el área que tengan destinada. Nuestro rol como padres es muy sencilla: regar a tiempo pero no ocultar del sol, proteger de las malezas; después el niño, tal como una flor, podrá crecer por su cuenta y mostrar lo mejor de sí.

 
Olga Valyaeva
 
 
 

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La frase de hoy


"No es el amor el que sustenta una relación: es el modo de relacionarse lo que sustenta el amor."
 

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