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EL SÍNDROME POST-VACACIONAL (2)

Existen algunas situaciones o estados que predisponen a padecer el síndrome post-vacacional:
  • Vacaciones largas, agotadoras o durante las que no se descansa adecuadamente.
  • Adaptación insuficiente al ámbito laboral, presente incluso antes de las vacaciones. Falta de motivación laboral.

El mejor remedio: la prevención

El remedio, como ocurre muchas veces, está en prevenir su aparición. En este sentido, se pueden intentar diversas medidas.
El periodo vacacional permite una libertad que no se tiene en otros periodos del año. Ahora bien, mantener cierto horario nos permitirá que sigamos con un cierto biorritmo. A medida que se acerca el fin de las vacaciones, una vuelta progresiva, aunque no sea completa, a la rutina habitual puede favorecer que ese cambio no resulte dramático ni catastrófico (como tirarse a una piscina de agua fría).
Evitar una motivación personal excesivamente centrada en las vacaciones. No se puede estar deseando las vacaciones durante una mitad del año y lamentarse de que se hayan acabado durante la otra mitad. Para ello, se pueden tratar de mantener determinadas aficiones. Puede haber aficiones que se hayan iniciado durante las vacaciones, que sea recomendable mantener a lo largo del año.
En relación a todo lo anterior, la división del periodo vacacional en varias partes, puede ayudar de forma importante a cumplir esos objetivos. Evitará que exista una sensación de saturación respecto a las vacaciones y nos ayudará a la vuelta el hecho de saber que todavía nos quedan unos días. A la vuelta de las vacaciones se produce un enfrentamiento a un trabajo acumulado durante el periodo estival; se pueden seguir algunas recomendaciones: En primer lugar ordenar la mesa de trabajo evitando los montones caóticos. Se debe hacer un esfuerzo en intentar organizar la agenda, estableciéndose un plan de lucha real que intente afrontar las tareas pendientes con un orden de prioridades.
Si, a pesar de todo lo anterior, este problema persiste, la ayuda de un especialista puede ser fundamental para analizar si hay una insatisfacción personal en la base de todo esto. Puede que el síndrome post-vacacional sólo sea un síntoma de problemas más profundos.





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EL SÍNDROME POST-VACACIONAL (1)

El síndrome post-vacacional es un trastorno al que se le está dando cada vez una mayor importancia aunque no está aceptado como enfermedad en las principales clasificaciones internacionales. Hace unos años prácticamente era desconocida su existencia lo cual no quiere decir que hubiera personas que lo estuvieran padeciendo.
El hecho de que hace años no estuviera tipificado un problema como éste, se puede deber a que o no se diagnosticaba o no existía. Si esto último es lo cierto, se está ante un proceso que se ha generado en los últimos tiempos y por lo tanto en cierta forma, fruto de la vida moderna. Esta relación causa-efecto con la modernidad vigente puede hacer levantar sospechas sobre el posible origen en el estilo de vida actual.
Es un proceso de adaptación necesario cuando se entra de nuevo en contacto con la vida activa. Cuando ese proceso de adaptación fracasa, entonces se generan una serie de molestias pero que no pueden catalogarse como enfermedad, aunque enfermedad es cualquier problema que afecta a nuestra esfera de bienestar. Este bienestar no incluye el aspecto solamente físico sino que también abarca el emocional, social, etc.
Las personas que padecen este síndrome sufren cambios que dan lugar a un malestar importante con una fuerte repercusión sobre su calidad de vida.

Características del síndrome

Este síndrome puede cursar de diversas formas. Lo habitual es padecer a la vuelta de vacaciones un cuadro de debilidad generalizada y astenia. Puede haber problemas de insomnio que conviven con una somnolencia importante a lo largo del día.
La capacidad de concentración y de toma de decisiones se ve limitada así como la tolerancia al trabajo. Imposibilidad de organizarse, acumulación de tareas, etc. Esta falta de tolerancia al trabajo viene caracterizada como una sensación de desidia y hastío. En otras ocasiones puede aparecer una sensación de angustia vital que puede llevar a un bloqueo. Puede haber un cambio de carácter con cierta agresividad, sin embargo, se establece habitualmente y de forma progresiva una sintomatología más propia de un cuadro depresivo. Por todo ello, se afectan diversos aspectos del estilo de vida.
Este síndrome puede cursar con una intensidad muy variable y de diferentes formas, en algunos casos esta variabilidad puede hacer muy difícil su detección. Esta falta de diagnóstico puede llevar a manifestar una incomprensión hacia estas personas que puede agravar el cuadro.





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