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"PÁSAME LA SAL"

Cortometraje creado por Matthew Abeler, escritor y cineasta, titulado “Pass The Salt” (Pásame la sal). Muchas familias se identifican con él por la crítica que hace del uso indiscriminado de los teléfonos móviles dentro del grupo familiar, en especial por parte de los jóvenes, rompiendo la comunicación e invadiendo espacios que deben ser respetados.



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9 Consejos para no distanciarse de la pareja



Las relaciones de pareja pasan por diferentes etapas. La pasión del principio deja paso a más espacios por separado, y a una complicidad dentro de la individualidad.

Pero hay momentos difíciles: uno de los peores es cuando hay hijos pequeños: los niños, que son encantadores, también son omnipresentes, multiplican el trabajo, las obligaciones, el cansancio… Si además los dos trabajan, el conflicto está servido. Priorizamos el trabajo, los hijos, la casa, la compra… todo menos la pareja. Parece que no se pueda romper… pero es un error frecuente.
 
  • 1.- No des por sentado que la pareja es para toda la vida: La llama, el interés, la atracción… tenemos que mantenerlos vivos. Porque se haya firmado un papel o haya unos hijos, no significa que no se pueda romper la relación. La pareja es una figura que hay que tener en cuenta y cuidar.
  • 2.- Busca espacios para los dos: El hecho de tener hijos, cambia la situación: los niños acostumbran a ser el centro del mundo. Pero es fundamental hacer cosas solos. Muchas parejas se quejan de no tener con quien dejar a los pequeños. Pagar una niñera, será el dinero mejor invertido en la salud de la relación.
  • 3.- Arréglate para tu pareja: Estar atractivo o atractiva, vestirte como a ella o a él le gusta, seguir conquistando y seduciendo a tu pareja, ayudará a mantener viva la atracción.
  • 4.- Sé detallista: No dejes de pensar en qué le gusta. Déjale una nota personal, envíale un mensaje romántico, llévale flores, o su comida favorita. Si cuando nos conocimos, nos esforzamos en conquistar a nuestra pareja, ¿por qué dejamos de hacerlo?


  • 5.- No rompas el contacto físico: A menudo veo a parejas que sólo se dan un beso de hola y adiós, de forma mecánica. Y ni se tocan. Al comienzo de la relación, los dos estaban en el sofá bien juntos. Poco a poco, se van distanciando y acaban uno en el sofá y el otro en otra habitación (en la cama, en el ordenador…). Toca a tu pareja, siéntate a su lado, acaríciala, cógele la mano cuando vais por la calle. El distanciamiento empieza aquí.
  • 6.- Habla con tu pareja: Más allá del día a día, de la logística, de quién irá a comprar mañana, qué cenaremos o quién lleva a la niña al dentista, conviene recordar que sois pareja, que tenéis una relación especial, que es diferente de las otras relaciones con las otras personas. Busca el espacio para hablar de lo que te preocupa, lo que te gusta, etc. Escucha a tu pareja.
  • 7.- Haced proyectos juntos: Es importante tener una ilusión: un viaje, las vacaciones… cualquier cosa que compartiréis, y que os tiene que ilusionar.
  • 8.- Escaparos: Sois familia, pero también sois pareja. No pasa nada por dejar a los niños con los abuelos, la tía o una familia del colegio. La pareja necesita sus espacios. Id a cenar, a bailar, al cine… ir al supermercado juntos, no cuenta.
  • 9.- Busca espacios y momentos para la intimidad: Las relaciones sexuales son más complicadas cuando hay niños en casa, que se pueden despertar en cualquier momento. Es importante buscar momentos, espacios, dejar a los niños con alguien, marcharse solos un fin de semana… cuando se crea una distancia a nivel físico, después cuesta mucho recuperarla.


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"El efecto bombilla: la importancia de la actitud." Víctor Küppers


Interesante explicación de Víctor Küppers sobre la actitud, sobre nuestra actitud vital, y cómo trata este tema la psicología positiva.



Aunque habla un poco acelerado. Motivo por el cual me ha parecido importante tener la transcripción:

A mí me gusta explicar siempre que las personas somos como bombillas, porque todos transmitimos: Hay veces que conoces a alguien y al cabo de dos o tres segundos de haberle conocido piensas "guauuu, olé olé y ole!", y hay veces que conoces a alguien y al cabo de esos mismos dos o tres segundos piensas "ole..."; llámale feeling, llámale química, pero el hecho es que los seres humanos transmitimos sensaciones y captamos las sensaciones que transmiten los demás. En ese sentido somos como bombillas.
Ahora bien, hay personas que van por la vida a 30.000 watios y hay personas que van fundidas, porque todos transmitimos pero no todos transmitimos lo mismo. Y lo que transmitimos viene de una fórmula, que a mí me gusta utilizar, que es V=(C+H)*A , es decir ¿cuánto vales tú como persona? ¿cuál es tu valor? Y alguien dirá "no, no, yo valgo un imperio", sin ninguna duda. Pero el imperio se concreta en estas tres letras:
  • la C que son los conocimientos (toda la vida hay que tener conocimientos),
  • la H que es la habilidad (que uno desarrolla con el tiempo y la experiencia)
  • y la A que es la actitud o la manera de ser.
Pero lo importante de la fórmula es que la C suma, la H suma, pero la A multiplica. Es decir, la diferencia entre el crack y el chusquero, entre el grande y el mediocre, no está en la C o en la H, está en la A.
Tú no eres una persona grandísima, que sin duda lo eres, porque tengas muchos conocimientos, tú no eres una persona grandísima por lo que has estudiado. Tú eres una persona grandísima por tu manera de ser.
A ti no hay nadie que te aprecie porque tengas un post-grado, nadie te aprecia por tu nivel de inglés, ni por los años de experiencia que tienes ni por tu cargo en la tarjeta. A tí te aprecian por tu manera de ser. Y todas las personas fantásticas tienen una manera de ser fantástica. Y todas las personas de mierda tienen una manera de ser de mierda. Perdonad la expresión, pero es la riqueza del castellano y hay palabras muy descriptivas. Todos conocemos personas así. Y no lo son por sus conocimientos, no lo son por su habilidad o experiencia, lo son por su manera de ser.
Si nos ponemos a pensar en los jefes que hemos tenido, no los valoramos por sus títulos, los valoramos sobretodo por su manera de ser.
Y en el plano personal nos pasa exactamente lo mismo: nuestros hijos nos valoran por nuestra forma de ser. Y nuestros amigos. Y nuestra pareja.
Al final, en la vida lo que cuenta es nuestra manera de ser.

El problema que tenemos es que muchas veces la vida es complicada, todos tenemos problemas, todos tenemos dificultades, el entorno no siempre es fácil, y eso hace que nos vayamos desanimando. Hay mucha gente que vive con esa sensación de "ffff", que no sé cómo se escribe pero que es un virus que nos contagia a todos; como cuando vas a algún sitio y alguien pregunta "hombre, ¿dónde vas?" y el otro responde "ffff, pues a una reunión que tengo ahora...". Hay muchas personas que van así, que han perdido la alegría, que han perdido la ilusión, que han perdido el ánimo, que han perdido el entusiasmo; y este es el ámbito de estudio de la psicología positiva, es decir, qué podemos hacer para mantener el ánimo cuando la vida no siempre va como queremos. Y tendríamos que hacerlo por tres motivos:
  • Primero porque no es lo normal. El estado natural de una persona normal es ir "chutado", estar contento, ser alegre, ser feliz. Que no sea lo habitual no quiere decir que no sea lo normal. Lo que pasa es que en un entorno complicado uno tiene dos opciones: la primera es la de resignarte, conformarte, tirar la toalla, dejarte llevar, no porque uno sea mala persona sino simplemente porque muchas veces el entorno o las circunstancias nos superan, y uno se ve arrastrado por un entorno lamentable. Pero hay otra alternativa que es la de luchar contra corriente para vivir con ilusión, con alegría; que se puede hacer y que vale mucho la pena, pero la palabra no es que se puede hacer, la palabra es que merecemos: todos merecemos vivir alegres, todos sabemos por experiencia que la vida es fantástica cuando uno va alegre. Y es fantástica como profesional, como pareja, como padre o como amigo. Y este es el primer motivo por el cual uno tiene que reaccionar: es porque no es lo normal.
  • El segundo es porque uno no se lo merece. Sobretodo a nivel personal, porque es verdad que dedicamos mucho tiempo trabajando, pero nuestro proyecto en mayúsculas en esta vida es NUESTRA FAMILIA, dar su mejor versión a su pareja, a sus amigos, a sus hijos. Porque, repito, la vida es genial cuando uno va alegre.
  • Y la tercera, porque tu estado de ánimo lo puedes trabajar. Tu estado de ánimo no es un elemento aleatorio en función del entorno, de las circunstancias, de tu jefe, de la empresa. No. El estado de ánimo se trabaja, es nuestra responsabilidad. Y la psicología positiva lo que propone son herramientas para poder trabajar el ánimo cuando las cosas no ayudan. Porque se puede trabajar, sin ninguna duda, uno puede centrarse en lo que es importante.
Hay una frase que dice: "lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante".
Pero vamos tan rápido que muchas veces olvidamos lo que es esencial.

Hay otra manera que es la de relativizar los problemas. Es verdad que la vida tiene dramas, porque todos tenemos dramas, pero dramas son cosas muy concretas. Y cuando uno tiene dramas tiene derecho a perder la alegría (sólo faltaría), pero los que no tenemos dramas tenemos una cosa que se llama "circunstancias a resolver", que es muy diferente, y uno no puede perder la alegría por cosas que son menores.

Una tercera idea sería aprender a ser agradecido, aprender a valorar lo que uno tiene, porque no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y no es demagogia, es una verdad como un piano. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y a veces, pararse a reflexionar sobre las cosas que funcionan bien también ayuda a mantener el ánimo.

Otra es la de desarrollar la amabilidad.

En fin, la psicología positiva te propone muchas ideas y muchas herramientas prácticas, aplicables, útiles. Ninguna de demagógica, porque no estamos para hablar de demagogia ni para ir por la vida como ilusos, sino estamos para intentar luchar para ser lo mejor que podamos llegar a ser y eso depende de nuestra actitud, de nuestra manera de ser, porque nos va la vida en ello.

Transcripción: Rosa Muro Guardiola



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21 pautas para sobrevivir a la adolescencia de los hijos (1)



Si tu hijo/a adolescente es rebelde, tienes un hijo/a normal. La rebelión forma parte de la adolescencia. El joven necesita distanciarse, desmarcarse de la familia para crecer. Y esta rebelión va siempre acompañada de angustia por parte del joven y también de angustia y enfado por parte de los padres, que a menudo no entienden qué está pasando.

  1. Es importante que el joven pueda acudir a un adulto de confianza si tiene un problema grave, cuando hay un fuerte distanciamiento entre padres e hijos. Muchas veces, un familiar cercano, hermano mayor, tío, tía, etc., pueden jugar un papel importante en estos momentos.
  2. Cada persona, cada familia tiene su propio estilo, sus principios. No todos los padres lo hacen igual y seguramente está bien.
  3. Los jóvenes necesitan cierta libertad para “ensayar” su nueva vida, y es conveniente darles un espacio (adecuado a su edad) y confiar en ellos. Se pueden equivocar, pero es peor que se queden encerrados en casa.
  4. También hay que darles seguridad y afecto, que se sepan queridos y aceptados, pase lo que pase.
  5. El manejo de la frustración es otro punto importante, saber apoyarles en momentos de “caída”, animarles a levantarse y volver a empezar.
  6. Ante un problema grave, los padres deben hacer un frente común, evitar las desavenencias que a menudo surgen. Hay que evitar las discusiones de quién tiene la culpa del comportamiento de los hijos, acusarse mutuamente, etc., y buscar soluciones juntos.
  7. No es fácil ser padres de un joven que parece que haya perdido todos los modales, la educación y se muestra desafiante y egoísta. En momentos así, los padres pueden caer en una postura radical, de castigos, reproches, que aún distanciará más las posturas. Por más difícil que parezca, hay que tomarlo con calma y tratar de restablecer puentes de diálogo.
  8. Un error frecuente es querer hacer “de amigo, de colega” de los hijos. Éste no es el rol que toca: los padres son los padres y los amigos son los amigos.
  9. El hecho de que los hijos se hagan mayores, también crea en algunos padres y madres la sensación de que “ya no son necesarios”, se sienten desubicados, y puede ser que, de forma inconsciente, no dejen crecer al hijo, que no le dejen marchar.
  10. También se da a menudo el caso de que haya una situación familiar complicada (paro, problemas en la pareja, etc.) y que se haga recaer toda la culpa en la conducta del adolescente. Esto no es justo ni ayuda a nadie.



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¿Cómo se transmiten los valores?: 8 pasos

Los padres, la familia, son nuestros referentes culturales: nos transmiten una parte “protectora” (nos cuidan, nos dan permiso, nos consuelan) y una parte crítica (ponen límites, dan órdenes, prohíben y corrigen).



Pero, ¿de qué manera nos lo enseñan?

·         De manera verbal: la más simple de todas: “esto no lo hagas más”, “esto está bien”, etc.”
·         Con la valoración que los padres hacen de cosas que pasan a nuestro alrededor: los comentarios que hacen de la actuación de otras personas, qué opinan acerca de las cosas que suceden. (Por ejemplo: “¡Esto que ha hecho tal persona está muy mal hecho!”). No somos conscientes de cuántas veces opinamos algo a lo largo del día: cuando hablamos de cosas que han pasado (al vecino, al compañero de trabajo, al familiar) o las noticias, las cosas que dice la gente por televisión, etc. Los niños toman buena nota de nuestras opiniones.
·         También con la actitud: debemos ser conscientes de que los niños copian todo lo que hacen los adultos, les imitan. Por ejemplo, un padre que va diciendo que el tabaco es malo mientras va fumando: el niño captará esta “doble moral”, de transgresión de las normas. Es muy importante tomar conciencia de qué hacemos y cómo lo hacemos ante los niños, no sólo de lo que decimos.
·         La observación y la imitación: También hay que tener en cuenta, que el niño no domina bien el lenguaje verbal hasta los 3 o 4 años, así pues, la observación y la imitación serán la principal manera de aprender de los niños en edades tempranas.
·         La comparación: “eres igual que tu abuelo Juan”. El niño, toma buena nota de estos comentarios e intentará averiguar todo lo que pueda del abuelo Juan. Si el abuelo es una figura cercana y positiva, todo va bien. Pero muchas veces, el abuelo ya no está y el niño se formará una idea de cómo era esta persona a través de nuestros comentarios. Y también es frecuente este tipo de comentario para mencionar alguna actitud negativa. Por ejemplo: “eres igual de despistado que tu abuelo Juan”. El niño recibe, por un lado, “soy despistado”, y, por otro, mucho más peligroso, “soy igual que él, así que le tengo que copiar”. Hay que tener mucho cuidado con este tipo de comentarios, que son muy perjudiciales para el niño y además tienen mucha más potencia de lo que creemos.
·         Influencia de otros adultos: aunque los padres ejercen una gran influencia en nosotros, a lo largo de nuestro crecimiento tenemos otros referentes: abuelos, hermanos, tíos, primos, canguros, maestros, amigos… Cuanto más desestructurada es una familia, más tenderá el niño a fijarse en otros referentes, a tomar ejemplo de otras personas que no sean los padres. Llega un momento en el que el niño es capaz de darse cuenta de que aquello que ve y vive no es normal. Pero, aunque tengamos una familia “normal”, también nos fijamos en otras personas a lo largo de nuestro crecimiento. Todos recordamos a “aquel maestro” que nos hizo pensar diferente.
·         La propia personalidad: También conviene tener en cuenta el carácter de cada persona, la huella personal de cada uno, que influirá en la manera de aplicar lo que recibimos. Es lo que se llama “personalidad básica”.
·         Revisión de valores: Sobretodo, a partir de la adolescencia, “revisamos” todo lo que hemos aprendido, de unos y de otros, y vamos formando nuestros propios valores. Algunas cosas que nos han enseñado los padres nos sirven y otras las rechazamos.



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