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Cambia el trato

Este video pertenece a Avon Fundación para la mujer: Promesa para erradicar la violencia hacia las mujeres y niñas. Pone de manifiesto que la violencia no es solamente física y se da continuamente y todos los niveles.




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Pepa y Pepe. La violencia de género

Carmen Ruíz Repullo, socióloga,  mediante el cuento de Pepa y Pepe, visualiza cómo l@s adolescentes acceden al peligroso círculo de la violencia de género.

Este clarificador video es un fragmento de la ponencia que tuvo lugar en abril de 2015 en el Centro del Profesorado de Orcera, en el desarrollo de las JORNADAS DE SEGUIMIENTO DEL PLAN DE IGUALDAD.


Graduando violencias cotidianas:


Si lo quieres ver entero, te lo facilito a continuación:




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"INAGOTABLES"

Videopoema ”Inagotables”, dirigido por Lyona e incluido en el libro ”Asíntota” de Carlos Miguel Cortés, publicado por Editorial Destino.




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AHORA O NUNCA


Una alumna de 2º de bachillerato, Alicia Rodenas Sánchez, de 17 años y de Albacete, es la protagonista del cortometraje Ahora o nunca, donde se denuncia de forma impactante la violencia de género. El texto, de Ro de la Torre, es una cadena de frases que toda mujer puede oír desde el momento que nace.

Al final del cortometraje, se puede leer: "La violencia de género no es sólo física. La vivimos desde nuestra infancia y nos persigue hasta el final. Es ahora o nunca."




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Iñaki Gabilondo reflexiona sobre la violencia de género

Iñaki Gabilondo lanza preguntas a los hombres y los interpela a la reflexión.


 
Esta es la transcripción del video:

"Una reflexión sobre la violencia de género en el Día Internacional de la Mujer:

¿Por qué, salvo contadísimas excepciones, no hay mujeres que ataquen a hombres? ¿Por qué no hay grupos de mujeres que asaltan y abusan de hombres? ¿Por qué no hay bandas de delincuentes juveniles compuestas por chicas? ¿Por qué no hay acciones de violencia en estos grupos constituídos de mujeres, acciones que asalten mendigos o que les prendan fuego o que destrocen cajeros automáticos? ¿Por qué?

¿Es que acaso no hay mujeres abandonades, no hay mujeres desesperadas? ¿Es que acaso no hay mujeres celosas? ¿ Es que acaso no hay mujeres desarraigadas? ¿Es que acaso no hay mujeres que están atrapadas por las drogas y el alcohol? ¿Es que acaso no hay mujeres que viven en guetos infestados de violencia?

Entonces, ¿qué nos pasa a los hombres que a ellas no les pasa? ¿Qué problema o telaraña mental sigue existiendo en nuestra mente?

¿Por qué el Día Internacional de la Mujer parece un día para las mujeres? ¿Por qué a los actos convocados sobre la violencia de género contra las mujeres sólo asisten mujeres? ¿Por qué los hombres nunca nos sentimos interpelados, aludidos como género, por estas cuestiones?

Revisaremos las leyes y avanzaremos, revisaremos los hábitos y avanzaremos aún más, pero si no aceptamos que tenemos que revisar que quedan asignaturas pendientes en nuestras mentes, avanzaremos como las tortugas."



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"Somos una red de ternura"

Esta es una entrevista de Ima Sanchís, publicada en La Contra de La Vanguardia, sobre el maltrato a la mujer. El enfoque de esta mujer valiente, Ana Bella, le da la vuelta al concepto de "víctima", para empoderar a las mujeres.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160929/41649013463/somos-una-red-de-ternura.html
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Si no puedes acceder al enlace, aquí tienes la transcripción:


Ana Bella Estévez, alma de la multipremiada Fundación Ana Bella.
"Tengo 44 años. Soy sevillana. Estoy separada y tengo 4 hijos y una nieta. Las mujeres seguimos renunciando a nuestros derechos fundamentales por amor. Las leyes justas permean toda la sociedad. He hecho de mi vida mi mensaje para que otras mujeres puedan también ser felices. Soy católica."


Heroínas

“Si he sido capaz de aguantar 11 años de maltratos y lo he superado –dice–, no soy una víctima, soy una superviviente y un valor positivo para la sociedad”. Este cambio de enfoque nos permite leer la realidad de otra manera, no se trata de que una de cada diez mujeres en España sea maltratada, pobrecita, sino de que uno de cada diez hombres (en el mundo, uno de cada tres) no está bien de la cabeza y maltrata, pega, humilla, a quien dice querer. El problema lo tienen ellos, las consecuencias las sufren las mujeres. Este cambio de enfoque le ha permitido crear la Fundación Ana Bella, red de mujeres supervivientes que ayudan a otras a romper el silencio y rehacer su vida, una app internacional, una escuela de capacitación...

Once años siendo maltratada?

Me casé a los 18 años y a los 19 ya era madre. Lo amaba. La primera paliza me la dio un día que se despertó de la siesta y yo había salido a comprar.

¿Qué hizo usted?

La maleta, pero me convenció de que me quería. Por mi bien me prohibió salir sola de casa, maquillarme, leer libros..., una lista inmensa. Cada vez que alguno de mis hijos lloraba, me pegaba. En una ocasión, tras una paliza, me encerró una semana, sin tele ni radio ni teléfono...

¿Cuál fue su pecado?

Tender la colada en el balcón (un segundo piso). Me acusó de provocar a los hombres que pasaban exponiendo mi ropa interior. Un sábado por la noche me sometió a la prueba de atravesar una discoteca sin que nadie me rozara.

Es un loco.

Su primo me sacó a bailar sevillanas y yo me negué, pero mi marido insistió. Cuando llegué a casa me dio una paliza terrible. “¡No me obligues a parecer un celoso delante de la gente!”.

¿Pero y su familia?

Me insistían en que lo abandonara, pero a él nadie le decía nada, y de cara al exterior era estupendo. Yo estaba aislada y confundida.

¿Cuándo reaccionó?

Once años después un día vino con un documento que quería que firmara en el que me comprometía a seguir casada con él aunque me pegara. Por primera vez le dije que no, que quería separarme. “Chiquilla –me dijo–, lo nuestro es amor o muerte”, y me clavó el bolígrafo en la pierna. Empezó a estrangularme y no me resistí, prefería morir, pero mi bebé comenzó a llorar y el instinto de madre, el único que no me robó, me hizo obedecer. Después me violó, como tantas otras veces.

Un perturbado.

Una de cada diez de las mujeres que la rodean vive en un infierno parecido.

¿Cómo escapó usted?

En cuanto se fue a trabajar cogí a mis cuatro niños, dejé Marbella y me fui a Sevilla a una casa de acogida, acababa de denunciar al padre de mis hijos, eso te hace sentir muy culpable.

¿Y después?

Me ofrecieron trabajo de limpiadora y un subsidio de 320 euros. Yo había arrancado un negocio con mi marido y hablo inglés. Rompí ese papel y me dije que no era una víctima, sino una superviviente. Conseguí trabajo en una empresa de telefonía, compré un piso que todavía pago (nadie te quiere de alquiler) y me formé.

Cambió usted las reglas del juego.

Sabía que ver mujeres amoratadas o con la cara cubierta contando su caso por televisión lo único que consigue es asustarte. Decidí salir a cara descubierta y explicar que si rompes el silencio hay vida después del maltrato. Al acabar el programa me llamaron más de mil mujeres.

Y creó la Fundación Ana Bella.

Sí, una red de mujeres supervivientes que utilizamos nuestra empatía, amor y testimonio positivo para acompañar a las mujeres maltratadas durante todo el proceso y empoderarlas.

Gran trabajo.

Hay que ser muy fuerte para romper el silencio, pero después sales de la casa de acogida y la sociedad te sigue viendo con el ojo morado, la administración te da un certificado de víctima y las empresas sólo te ofrecen trabajos ocultos, sin prestigio social y poco remunerados.

De limpiadoras.

Un trabajo dignísimo, pero inadecuado si te han repetido que sólo sirves para fregar escaleras. Las mujeres que hemos sobrevivido al maltrato tenemos una alta resistencia y tolerancia al fracaso, somos pacientes y perseverantes, entendemos muy bien el lenguaje corporal y nos reinventamos cada día para salir adelante.

Antes que pena merecen un aplauso.

Yo después de las palizas iba a vender a nuestra tienda en Puerto Banús, además de cuidar de la casa y mis hijos. Acostumbradas a vivir con el peso del maltrato, cuando ya no lo tienes vuelas.

Todas esas cualidades enfocadas en el mundo laboral son un diamante en bruto.

¡Exacto! Somos trabajadoras muy eficaces. Todas las empresas necesitan promocionar sus productos y nosotras necesitamos un trabajo que nos devuelva la autoestima, de cara al público, por eso creamos un servicio de embajadoras de marca y una escuela de formación.

Excelente idea.

Hemos impartido formación y hemos dado trabajo a 948 mujeres, consiguiendo reducir el absentismo laboral de las empresas con la que colaboramos del 40% al 1%, y hemos incrementado sus ventas. Buscamos más empresas que necesiten trabajadoras comprometidas.

Mujeres victoriosas y no víctimas.

La primera mujer maltratada que acogí en casa era una psicóloga que hoy a su vez ayuda a muchísimas mujeres. Somos una red de ternura.

El horror no acaba con la denuncia.


Luego está el juicio, montarse una vida, recuperarse del estrés postraumático... Ofrecemos ayuda constante, incondicional, no las soltamos de la mano, somos una red de amigas en la que la víctima se convierte a su vez en agente de cambio social, ayudando a otras mujeres.

¿Cuándo decidió dedicar su vida a esto?

Cuando una chica me pidió que ayudara a su prima, que resultó ser la novia de mi exmarido. Me di cuenta de que si yo, que había sido la víctima de ese hombre y sabía lo que era capaz de hacer, había olvidado que había otra mujer en mi lugar, ¿cómo no se iba a olvidar la sociedad?
 




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¿Gestionamos bien la rabia?



La rabia es una reacción bioquímica frente a un estímulo externo. Puede venir provocada por:

  • Una agresión
  • Frustración ante una situación
  • Como respuesta a un sentimiento doloroso de dolor, culpa, fracaso, deficiencia, impotencia, cansancio, dolor físico…
  • Sensación de ser obligado
  • Sentirse abandonado


Utilizamos la rabia, básicamente por dos motivos:

  • Para liberar nuestro propio estrés
  • Para forzar cambios en los demás


Pero a veces, transformamos otros sentimientos en rabia: cuando nos cuesta manifestar, por ejemplo, la tristeza, el dolor o el miedo, podemos transformarlo en rabia. Nos podemos encontrar así, que una persona que acaba de perder a otra, tenga una reacción agresiva, incluso violenta, en lugar de expresar la tristeza por la pérdida. O que, ante una situación que nos asusta, reaccionemos con agresividad.



¿Es proporcionada nuestra respuesta?
  • Ante una agresión o un daño realmente grande, es normal sentir mucha rabia y deseos de agredir e insultar. Entonces, deberemos buscar la forma más sana de parar esta agresión: protegernos, alejarnos, intentar dialogar…
  • Ante una pequeña afrenta, la reacción sana es sentir “un poco” de rabia y ganas de dar un portazo, o protestar, etc.
  • Cuando no hay una agresión o amenaza externa, lo normal es no sentir rabia y estar tranquilos, disfrutar de las cosas, etc.
  • Es en este punto, donde hay que darse cuenta de las sensaciones inapropiadas de rabia: cuando estamos sintiendo rabia hacia todo el mundo y con todo, es que estamos transformando otro sentimiento en rabia. Nos tendremos que preguntar qué hay debajo de esta rabia, es decir, si no sintiéramos rabia, ¿qué estaríamos sintiendo?: ¿miedo? ¿injusticia? ¿dolor? ¿tristeza?
  • Una vez destapado el sentimiento que hay debajo, si tenemos el valor de enfrentarnos a ello, probablemente no volveremos a sentir rabia por esta situación.


¿Qué otras cosas podemos hacer para liberar nuestro estrés?

Hay muchas opciones que no pasan por enfadarse con todo el mundo o estar siempre de mal humor:

  • Llorar
  • Hacer ejercicio
  • Volcarse en un trabajo o afición
  • Escribir
  • Tomárselo con sentido del humor
  • Golpear un cojín
  • Romper papeles de periódico
  • Hacer relajación
  • Ir a pasear por el campo o por la playa
  • Gritar en algún sitio donde no moleste a nadie
  • Verbalizar nuestro dolor o tristeza

En realidad, muchas veces no es rabia lo que hemos de expresar: podemos enfadarnos mucho con una situación, pero si no buscamos solución y se repite, no habremos conseguido nada más que liberar nuestra sensación de frustración temporalmente.




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