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Las 3 etapas de la vida

Éste es un vídeo del Dr. Amor, con pocas palabras y mucha energía:




 Te lo transcribo porque es escueto y muy claro:

3 etapas de la vida:
JÓVENES: Tienen todo el tiempo y la energía, pero no el dinero.
ADULTOS: Tienen dinero y la energía, pero no el tiempo.
ANCIANOS: Tienen el dinero y el tiempo, pero no la energía.

LECCIÓN: Disfruta de la vida con todo lo que tengas en el momento, porque no podrás tenerlo todo al mismo tiempo.




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Cómo recuperar la energía



A menudo pasamos temporadas en que nos falta la energía. Pero esto no es más que una sensación: la energía está en nuestro interior. A menos que haya un problema físico, una carencia importante o una enfermedad, nuestro cuerpo está lleno de energía. Si tenemos la sensación de que nos falta, es porque la estamos bloqueando.

¿Por qué tenemos la energía bloqueada?
  • La rabia puede ser un motivo:
  • Cuando hay una situación que nos indigna, una injusticia, una situación-trampa, una actitud negativa de alguien hacia nosotros de la cual no nos podemos escapar (por ejemplo, las desgraciadamente tan frecuentes injusticias laborales), se nos genera una fuerte sensación de rabia, de impotencia.
  • Pero claro, la situación no nos permite hacer una explosión (que seguramente es lo que nos gustaría hacer) y entonces, inconscientemente, reprimimos toda esta energía y la rabia se transforma en apatía, desánimo, decaimiento.
  • Parece contradictorio, pero es una defensa: si dijéramos todo lo que pensamos, si hiciésemos lo que nos “pide el cuerpo”, nos meteríamos en un problema grave (siguiendo con el ejemplo, podríamos perder el trabajo). Entonces, la represión de esta rabia es una defensa. Y la apatía es la solución.

Pero entonces, ¿cómo podemos salir de ahí?
  • Visto desde fuera, nos deja muy sorprendidos ver cómo alguien que está padeciendo una injusticia no reacciona, se queda apático. Pero claro, la solución no consiste en explotar.
  • Es necesario que la persona sea consciente de que tiene energía, de que la sensación de “no tener energía” es eso, una sensación, pero en realidad tiene energía, y mucha. Y se tiene que ir buscando en el interior, contactar con toda esta energía y canalizarla. Utilizarla de una forma adecuada.
  • La asertividad es una habilidad interesante: es la capacidad de aprender a decir las cosas de una forma adecuada y en el momento adecuado. Es importante, ante una situación de injusticia y de bloqueo, actuar, desbloquear esta energía que se va acumulando y que se puede convertir en alguna cosa no deseable, como una depresión, ataques de angustia o un síntoma físico. Pero también es importante hacerlo de una forma adecuada, decir aquello que hay que decir, en el momento en que hay que decirlo. Y liberar nuestra energía bloqueada.

Nos pasa lo mismo con otras emociones: por ejemplo, la tristeza.
  • Cuando sufrimos una pérdida, una muerte, una separación, la pérdida del trabajo o de un amigo, hay que pasar por el proceso de duelo. Hay que expresar los sentimientos pendientes y darnos el permiso para llorar, para estar tristes, respetarnos un tiempo de impás hasta que nos recuperemos.
  • Hay personas que no se dan el permiso para estar tristes: tienen que “ser fuertes”, tienen la creencia de que hay que sobreponerse enseguida y continuar adelante. Y reprimen la tristeza. Y bloquean su energía. Y esta energía bloqueada se transformará en otra cosa: una enfermedad, otro sentimiento como puede ser la rabia...

El miedo, la vergüenza, incluso la alegría..., si reprimimos su expresión estamos bloqueando nuestra energía. Es importante darse el permiso para expresar los sentimientos, hacerlo de una forma adecuada y tener nuestra energía disponible.



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¿Por qué me falta energía?


Todos los seres vivos tenemos energía. La necesitamos para vivir: para mantener las funciones corporales, para hacer la digestión, para respirar, caminar, correr, hablar... pero ¿cómo se genera esta energía?

La energía entra en el cuerpo por arriba, es decir, a través de los alimentos, del oxígeno que respiramos y del sol, la luz que recibimos. Atraviesa todo el cuerpo, metabolizándose:
  • Los alimentos se transforman a través de la digestión, con la intervención de los diferentes órganos, en energía para ser utilizada y almacenada.
  • El oxígeno pasa a la sangre a través de los pulmones y se distribuye por todas las células del cuerpo.
  • El sol nos aporta nutrientes que también el cuerpo metaboliza: la vitamina D3 proviene de los rayos solares, y nos ayuda a fijar el calcio a los huesos. En invierno disminuye la presencia de esta vitamina en nuestro cuerpo.

Pero ¿qué pasa cuando nos sentimos cansados, decaídos, desanimados...? ¿qué pasa cuando nos falta la energía?

Os propongo un pequeño experimento: observad vuestra postura corporal:
  • Los hombros, si están erguidos, hacen que el tórax también lo esté.
  • Si los hombros están caídos, cerramos la caja torácica.Si los hombros están hacia adelante, oprimen el pecho.
  • La consecuencia es más que evidente: nos entra menos aire. Y menos aire es menos energía.
  • Las personas deprimidas tienen un aspecto característico: una posición corporal decaída, como si todo el cuerpo les pesara más, los hombros caídos y hacia adelante, el tórax “aplasta” el plexo solar y el aparato digestivo, de manera que también afecta a la ingestión y la digestión de los alimentos.
  • La consecuencia directa es la falta de energía.
  • Una de las primeras recomendaciones que les hago a mis clientes deprimidos es que tomen conciencia de su postura corporal, que empiecen a respirar mejor.

¿Por qué cerramos los hombros?
  • Probablemente hemos sufrido una mala experiencia: frustración, desamor, una pérdida... que nos ha causado tristeza y dolor.

¿Dónde se siente el dolor?
  • En el pecho. La defensa de nuestro cuerpo para mitigar ese dolor, ese sufrimiento, es oprimir el pecho, cerrarlo. Así no duele tanto. Pero claro, entonces respiramos menos, y tendremos menos energía. Y consecuentemente, tendremos muchos más números para sufrir una depresión.

 
 
Con la comida pasa igual. Las personas que comen muy poco, (pongamos por caso que lo hacen para no engordar), o las que tienen déficit de algunos nutrientes en su dieta, también aportan menos energía a su cuerpo. Una de las características de la anorexia es la depresión que lleva asociada.

De la misma forma que oprimiendo el pecho nos falta el oxígeno y nos baja la energía, a lo largo de nuestra vida sufrimos diferentes “ataques” a nuestros sentimientos: la vergüenza, la rabia, el miedo... hacen reacciones en nuestro cuerpo y “bloqueamos” de forma inconsciente diferentes músculos de nuestro cuerpo para sufrir menos. Se crean unas corazas crónicas que bloquean la libre circulación de la energía.



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¿Estoy triste o estoy deprimido?


A menudo, tristeza y depresión son dos conceptos que se confunden.

La tristeza es uno de los cuatro sentimientos básicos, junto con el miedo, la rabia y la alegría. Su expresión es el llanto. En sí, la tristeza no es mala, siempre y cuando sea la respuesta ante una situación que, de acuerdo con el sentido de la lógica, nos ha de entristecer.

Pero muchas veces se utiliza erróneamente la expresión “estoy deprimido” en lugar de “estoy triste”.

Principales síntomas de la depresión:
  • Falta de apetito o voracidad 
  • Insomnio o hipersomnia (dormir demasiado) 
  • Pérdida de la energía, cansancio crónico 
  • Disminución de la autoestima 
  • Falta de concentración 
  • Dificultad para tomar decisiones 
  • Sentimientos de desesperanza
Otras caracterísitcas de la depresión:
  • Muchas veces la depresión no tiene una causa aparente, no hay un desencadenante claro. 
  • La persona, sobre todo, tiene la sensación de irse hundiendo en un pozo, cada vez más profundo, del que cuesta mucho salir. 
  • La familia, los amigos, etc. harán esfuerzos para hacer salir a la persona de casa, para animarla, etc. pero cuesta un mundo superarlo. 
  • La persona deprimida piensa mucho en el pasado. 
  • No tiene ilusión por el futuro. 
  • Magnifica las malas noticias y minimiza las buenas. 
  • También tiene una fuerte disminución de la autoestima, se abandona a sí misma, no se cuida, no se arregla, no se ve bien con nada. 
  • Hay una falta de energía, una apatía, que hace que la persona cada vez se abandone más.
No se debe confundir con la tristeza, que es una respuesta natural ante una situación determinada, como puede ser una pérdida (separación, muerte), el sufrimiento propio o de los demás, una enfermedad, una situación precaria, perder el trabajo, o la casa, etc.

Aunque es más complejo, podemos resumir, que el sentimiento principal del deprimido es el desánimo y la apatía y el de la persona triste es la pena.




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7 passos para pensar en positivo



Algunas ideas prácticas para pensar en positivo

  1. Hacer planteamientos realistas: Si planeamos conseguir algo que está por encima de nuestras posibilidades, es muy probable que acabemos frustrados.
  2. Pensar que todo reto tiene sus dificultades: Si pensamos que todo saldrá perfecto, ¿qué pasará cuando empecemos a encontrar dificultades?
  3. Evitar el exceso de actitud crítica: A menudo somos capaces de perdonar los errores de los demás, pero somos implacables con nosotros mismos.
  4. Tomar el tiempo necesario: A menudo son las prisas las que nos hacen fracasar en un propósito.
  5. Ir valorando los pequeños resultados: Esto nos animará a continuar adelante.
  6. Asumir que cometeremos errores: Irlos corrigiendo cuando surjan, aceptando que forman parte de cualquier proceso.
  7. Administrar bien nuestra energía: Cuando nos proponemos algo, centramos gran parte de nuestra energía en conseguirlo. No obstante, no podemos dejar de lado todo lo demás de forma indefinida. Es importante administrar bien nuestro tiempo y energía.

 

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Psi-consejo para la tristeza


Psi-consejo:

Cuando las emociones dolorosas nos superan, tendemos a replegarnos hacia adentro, a cerrar nuestro pecho para evitar sentir. Este encogimiento, hará que respiremos menos oxígeno. Esto disminuye nuestro nivel de energía.

Si estás deprimido, sin energía, sin ganas de hacer nada, revisa tu postura corporal, tira los hombros hacia atrás, saca el pecho hacia afuera y respira hondo. Quizás debas dejar salir y marchar alguna emoción dolorosa, pero aumentarás tu energía.




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¿La esperanza es una actitud?

 


La esperanza es un concepto de actitud, de actitud ante la vida y ante las adversidades.

Cuando nos encontramos ante una situación difícil y las circunstancias se ponen en nuestra contra, es fácil caer en la desesperanza. Y la desesperanza (o falta de esperanza) puede llevar a la desesperación.


La esperanza (o actitud esperanzada) va acompañada de:

  1. Un estado de ánimo de alegría, un sentimiento positivo.
  2. Se basa en el pensamiento de que todo se puede conseguir y que hay que luchar por lo que se quiere.
  3. Este pensamiento lleva a la actitud de enfocar nuestra energía hacia aquello que se quiere conseguir.
  4. Y también comporta un acto de fe, de creer en aquello por lo que luchamos.

Así pues, la esperanza comporta un sentimiento (alegría), un pensamiento (lo conseguiré), una actitud (pondré toda mi energía en conseguirlo) y un acto de fe (se puede conseguir).


Por el contrario, si perdemos la fe en el futuro:

  • Caemos en sentimientos de tristeza y miedo que frenarán nuestra energía.
  • Dejaremos de luchar por lo que queremos.
  • Y sin esta lucha, sin esta energía, se vuelve cada vez más difícil salir, remontar.
  • Hay que evitar que todo eso nos arrastre.
  • Conviene mantener viva la ilusión y la fe en nosotros mismos y en el futuro.
  • Pensemos que la vida tiene altos y bajos y que la situación actual que sufrimos, sea cual sea, no durará siempre, o que, sea como sea, habrá otras salidas.


Si perdemos la esperanza, dejamos de luchar y sin lucha, cuesta mucho más conseguir una meta.

 



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Los 8 pasos para solucionar un problema


En nuestra vida cotidiana, encontramos continuamente problemas a resolver, decisiones a tomar, que van de lo más simple, como “tengo hambre, ¿qué puedo comer?” a lo más complejo: “¿acepto este puesto de trabajo en otro país?”. Sea cual sea el problema a resolver, nuestra mente sigue siempre el mismo patrón, los mismos pasos, y también, según cuál sea nuestro patrón de personalidad, tenderemos a quedarnos “estancados” en la misma fase de resolución.

Inquietud: Todo empieza con un malestar, una inquietud, que rompe nuestra armonía, nuestro equilibrio. Puede ser en forma de sensación física, o de auténtico malestar que nos impide descansar, etc.

Identificación: Darnos cuenta de qué nos pasa, consiste en identificar nuestra necesidad y los sentimientos y sensaciones que la acompañan. Esta fase tiene dos niveles: darse cuenta, y tomar conciencia. Para entender la diferencia, pondré un ejemplo: todos sabemos que el tabaco es malo. Nos hemos dado cuenta. Pero hasta que no seamos conscientes del daño que nos produce, de que tosemos por las mañanas y nos cuesta subir una escalera, no tomaremos conciencia del daño real que nos ocasiona. Y será solamente cuando tomemos verdadera consciencia, cuando nos propondremos dejar el tabaco. No antes.

Búsqueda de soluciones: Muchas veces nos quedamos estancados porque la solución planteada no es factible. Y hemos descartado otras opciones que, con algunas correcciones, podrían ser válidas. Otras veces, nos quedamos con una o dos opciones, y no vemos que podría haber otras... Abrir nuestra mente, escuchar opiniones diversas, nos puede ayudar a encontrar una salida que no veíamos.

Energía: Para enfrentarnos a un problema o a una decisión, es necesario un grado de energía. A veces, simplemente nuestro enfado puede funcionar como un motor, como un revulsivo que nos dé el impulso necesario.

Contacto: El enfrentarse al problema, cuando tenemos la solución, la energía, los medios a nuestro alcance, a veces se demora debido a nuestros miedos. Vencer los miedos y dar ese único paso que nos falta para alcanzar nuestra meta, es el reto que nos separa de conseguirlo.

Recompensa: Debemos saber disfrutar de nuestros logros. Hay muchas personas que no se felicitan por lo que han conseguido. Tan importante es conseguir un reto como saber valorarnos por ello.

Retirada y relajación: Una vez conseguido un reto, un hábito, o una vez tomada una decisión, también es importante saber desconectar. Se creará entonces lo que llamamos un “vacío fértil”, que es el campo de cultivo para crear un nuevo reto. Si no desconectamos de los problemas una vez resueltos, se crea una ansiedad y una pérdida innecesaria de la energía que nos impedirá seguir avanzando.




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¡No te pares!


En los tiempos que estamos viviendo hay mucha gente que está sin trabajo. Pero es preciso no pararse...

Después del primer impacto, una vez nos enteramos de que nos quedamos sin trabajo, al principio tenemos muchas ganas de hacer cosas, muchos proyectos, estamos activos. Pensamos que encontraremos trabajo enseguida. Pero a medida que pasa el tempo, las fuerzas parecen irse y las energías disminuyen... Seguir leyendo...

Los bloqueos energéticos

A menudo pasamos temporadas en que nos falta la energía. Pero esto no es más que una sensación: la energía está en nuestro interior. A menos que haya un problema físico, una carencia importante o una enfermedad, nuestro cuerpo está lleno de energía. Si tenemos la sensación de que nos falta, es porque la estamos bloqueando.

La rabia puede ser un motivo. Cuando hay una situación que nos indigna, una injusticia, una situación-trampa, una actitud negativa de alguien hacia nosotros de la cual no nos podemos escapar (por ejemplo, las desgraciadamente tan frecuentes injusticias laborales)... Seguir leyendo... 

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