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"EL REGALO"

"The present" es un corto de Jacob Frey, basado en un cómic de Fabio Coala. Animationsinstitut.

La llegada de un perro "diferente" cambia la vida de este niño:




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Telf.: 605 52 52 81

La frase de hoy


"Madurar significa saber intentar mirar las cosas desde otros puntos de vista."
Jaume Cabré


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Mi perro me comprende



La Universidad Goldsmiths de Londres hizo un estudio con perros, 9 hembras y 9 machos de tamaño mediano (10 mestizos, 3 labradores, 2 golden retriever, un vizia, un pastor belga y un beagle) con un rango de edad entre 8 meses y 2 años. Además, participaron sus 18 dueños (14 mujeres y 4 hombres), de entre 34 y 72 años, y uno de los investigadores, quien cumplió el rol de “extraño”.

La conclusión fue que los perros comprenden los sentimientos humanos y son capaces de consolarles.

Los perros son sensibles a la angustia de los humanos. Por lo menos así lo demuestra este estudio, que analizó el comportamiento de perros de distintas razas frente a estímulos relacionados con emociones de terceros. La investigación, encabezada por Deborah Custance, del departamento de Psicología, aparece publicada en la revista científica Animal Cognition.

Según los investigadores, cuando los perros se acercan y lamen o acarician a alguien angustiado no lo hacen en busca de recompensa, sino que lo hacen como una forma de consuelo.

Los animales fueron puestos ante personas que simulaban llorar, emitir un zumbido extraño o conversar. La mayoría de los perros participantes se acercó y tocó a los humanos que estaban llorando. Al que hacía zumbidos se acercaron mucho menos, lo que demostraría que la aproximación no es por curiosidad, sino por una empatía con la persona que sufre. Ningún perro se interesó por las personas cuando simulaban conversar.

Además, los perros se acercaron a quienes lloraban independientemente de si se trataba de su dueño o una persona extraña.

Consultados los dueños de los dieciocho animales estudiados sobre cuan receptivos habían sido éstos a las emociones humanas en el pasado, resultó que un número importante había reaccionado a situaciones de tristeza de su amo, a momentos en que éste había resultado herido físicamente, a situaciones de angustia y de alegría del dueño.
Las pruebas no se hicieron en laboratorios,sino en el propio hogar del animal. El dueño y la otra persona extraña estaban sentados pero separados por al menos dos metros mientras que un tercer sujeto fuera de la vista del animal registró las situaciones.

Cada animal fue expuesto al siguiente escenario: el dueño lloraba, el extraño lloraba, el dueño hacía el zumbido, el extraño repetía el zumbido. Además, ambas personas interactuaban en los periodos intermedios.

El estudio contrasta con otro realizado en 2006, en el que se simuló un ataque cardíaco del dueño. Como el animal fue incapaz de buscar ayuda, los autores concluyeron que los animales eran incapaces de comprender la naturaleza de una emergencia o de buscar ayuda.

Al respecto, Custance observa en el estudio que allí se estaba buscando un comportamiento más complejo que el acto de responder en forma empática.
La zoopsiquiatra chilena Daniela Navarrrete Talloni explica que los perros han desarrollado la capacidad de descifrar el lenguaje no verbal de los humanos gracias a los muchos años de domesticación y convivencia estrecha. “Son capaces de entender signos y muecas, retos y cariños solamente con mirar a sus dueños... Entienden las sonrisas y las lágrimas, y hacen lo posible por reconfortar en caso de ser necesario”, comenta. Esto se explica, dice la veterinaria, porque se trata de animales gregarios que viven en jaurías y donde necesitan entender y empatizar con los otros integrantes del grupo.
El caso de los gatos, sin embargo, es un poco distinto. “No es una conducta habitual porque son animales de tipo solitario y más bien de orden jerárquico territorial, pero han aprendido ciertas conductas de empatía muy parecidas a las de los perros”.



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Pilar Morey Bulbena
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El trato con las personas que atendemos


Hoy quiero hablar de los profesionales que tratan con personas. Especialmente, aquellos y aquellas que atienden a personas en situación de vulnerabilidad.
 
A menudo me encuentro con clientes que han tenido que acudir a un profesional, sea trabajador social, médico, enfermero, abogado, maestro, etc., y hay una queja bastante frecuente que tiene que ver con la falta de empatía, con brusquedad en el trato y transmisión de mensajes negativos.
 
La persona se encuentra en una situación de indefensión ante el profesional. Acude en busca de alguna ayuda, que necesita. Y no tiene más remedio que confiar en esta persona para que le dé alguna solución o recurso.
 
No sólo los psicólogos tenemos la obligación profesional y moral de tratar bien a las personas y transmitirles mensajes positivos y alentadores: también la tienen todos y cada uno de los profesionales que tratan con personas.
 
Me vienen a la memoria algunos casos que expondré para ilustrarlo:
  1. Una mujer, separada por maltrato psicológico y físico, con dos criaturas y una situación económica muy precaria. Acude a los servicios sociales, con toda la vergüenza que esto puede suponer y en una situación bastante desesperada. Situémonos en la tesitura de tener que sentarnos delante de una persona extraña y explicarle todas nuestras carencias, traumas, debilidades… Respuesta de la trabajadora social, riñéndola: “¿Y por qué te has dejado maltratar?” No sé si esto es denunciable, pero por supuesto denota una falta de habilidades, incluso de educación, flagrante. Como persona, puede opinar lo que le parezca. Como trabajadora social, debe tener sensibilidad máxima hacia la persona que tiene delante, empatizar con el sufrimiento, con su vulnerabilidad.
  2. Una chica que ha tenido a su primer hijo hace poco. Después de leer, informarse, etc., decide darle el pecho al niño y se encuentra con ciertas dificultades: parece que el niño no se coge bien, pasa hambre y llora. Pongámonos en su lugar, en su situación de preocupación, la carga de la responsabilidad de “ser una buena madre”. Acude a la comadrona, que después de hacerle una exploración, le dijo, textualmente: “de donde no hay, no manará”. Sabemos que las compañías que fabrican leche para biberón hicieron campañas muy fuertes para desprestigiar la lactancia materna, durante los años 60 y 70, y que aún hay algunos profesionales que “han heredado” falsas creencias. Vamos a suponer que esta comadrona era una de ellas. Aún así, su obligación era buscar soluciones y animar a la mujer a continuar, y no poner en duda su capacidad.
  3. Una joven a la que hicieron un tratamiento de fertilidad. Dentro de este proceso, largo, lleno de incertidumbres y físicamente duro, uno de los pasos consiste en atiborrar a la mujer de hormonas para que su cuerpo fabrique el máximo de óvulos posible, que después le extraerán. Comentario del profesional: “como no saldrá bien, lo repetiremos”…, sin comentarios.

Tengo entendido que en muchas carreras hay la asignatura de psicología. Está más que demostrado que el refuerzo positivo tiene mucha más efectividad que el negativo o el castigo. ¿Por qué, entonces, hay tantos profesionales que dan mensajes negativos? ¿Por qué se utiliza tanto el prejuicio y el juicio, en vez de escuchar y acoger?
 
 
Acoger, escuchar, apoyar, ponerse en el lugar del otro. Transmitir mensajes positivos, alentar y por supuesto, nunca en la vida juzgar.
 
 

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Los perros y la empatía

LOS PERROS COMPRENDEN LOS SENTIMIENTOS HUMANOS Y SON CAPACES DE CONSOLARLOS
EMPATÍA ANIMAL


La Universidad Goldsmiths de Londres hizo un estudio con 9 hembras y 9 machos de tamaño mediano (10 mestizos, 3 labradores, 2 golden retriever, un vizia, un pastor belga y un beagle) con un rango de edad entre 8 meses y 2 años. Además, participaron sus 18 dueños (14 mujeres y 4 hombres), de entre 34 y 72 años, y uno de los investigadores, quien cumplió el rol de “extraño”.


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