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Contra el estrés: COLOREAR

Para combatir la ansiedad y el estrés existen libros para colorear para adultos, y los hay muy variados en la gran mayoría de librerías porque tienen muchísimo éxito. Estos libros contienen dibujos o bien mandalas, o las dos cosas.

Carl G. Jung, a principios del siglo XX, fue uno de los primeros psicólogos en aplicar el coloreado como técnica de relajación y para interpretar la mente. Lo hizo mediante mandalas, que son dibujos circulares con formas concéntricas de origen índio, parecidos a los rosetones de las iglesias góticas.




Mediante el coloreado se activan distintas áreas de los hemisferios cerebrales, tanto la parte lógica como la parte creativa. Esta activación nos ayuda a relajarnos y hace que la amígdala, que es la responsable de nuestras emociones, se vea menos afectada por el estrés.

El efecto desestresante viene dado porque la concentración que ponemos al colorear, nos aleja de nuestras preocupaciones. A la vez, activa nuestra imaginación y nos lleva a nuestra infancia, generando un bienestar inmediato de manera inconsciente.

Los diseños que se usan para este fin son complejos, porque así requieren de más imaginación.

Los colores tranquilizadores por excelencia son tres: el rosa, el verde y el azul cielo.



NOTA: Si te ha gustado, por favor comparte. Y si quieres hacer algún comentario, me será muy útil y de gran interés.

Telf.: 605 52 52 81


¡NO TE PARES!

En los tiempos que estamos viviendo hay mucha gente que está sin trabajo. Pero es preciso no pararse...


Después del primer impacto, una vez nos enteramos de que nos quedamos sin trabajo, al principio tenemos muchas ganas de hacer cosas, muchos proyectos, estamos activos. Pensamos que encontraremos trabajo enseguida. Pero a medida que pasa el tempo, las fuerzas parecen irse y las energías disminuyen.

Hay estudios contrastados que demuestran que necesitamos un cierto grado de "estrés" para funcionar. Todos sabemos que, cuando llevamos unos días de vacaciones, bajamos el ritmo, nos relajamos y hacemos muchas menos cosas que cuando llevamos el ritmo de la vida cotidiana. Cuantas más cosas tenemos por hacer, más hacemos, más rendimos. Pero cuando tenemos la sensación de tener todo el tiempo del mundo, nos relajamos y tenemos tendencia a dejarlo todo "para mañana".

También según los estudios, el grado de estrés influye de forma diferente en las persona, según su tipo de personalidad. Las personas introvertidas, tienen un nivel de estrés interno bajo, tienen un ritmo más pausado. Necesitan pues, un grado de estrés "externo" mayor para ponerse en marcha. Las persona extrovertidas, tienen un nivel interno de estrés más alto, y con poca presión externa se activan enseguida. Pero por el contrario, ante situaciones muy estresantes, cuando el nivel es muy alto, las personas introvertidas funcionan mejor, y las extrovertidas tienden a desbordarse por exceso.

Cuando estamos en paro y tenemos pocas obligaciones, el reloj no nos apremia, tenemos tendencia a relajarnos, a desactivarnos. Esto es peligroso. A menudo me encuentro con personas que llevan bastante tiempo paradas y han dejado de seguir incluso las rutinas más básicas, como llevar un horario "normal". Cada vez van a dormir más tarde, se levantan más tarde, el tiempo no les cunde...

Si bien no es preciso madrugar, es bueno mantener un horario: levantarse por la mañana, organizarse las tareas, incluso hacerse un horario por escrito. Hacer las tareas de la casa, los recados, ponerse un horario para buscar trabajo... Me he encontrado con personas en la consulta que dicen que "no pueden venir tal día por la mañana porque han de ir al médico... a las 5 de la tarde". Es la sensación de "aquel día ya lo tengo ocupado". Cuando estábamos trabajando, íbamos por la mañana al psicólogo, por la tarde al médico, hacíamos el trabajo, llevábamos la casa y aún encontrábamos tiempo para ir al gimnasio...

¿Cómo evitar esta desactivación? En primer lugar, es muy importante buscarnos actividades, ya sean deportivas, artísticas, etc.: tener una obligación y una motivación para salir de casa y ocupar el tiempo. Tanto da qué actividad elijamos, puede ser simplemente, hacer limpieza de la casa o pintar las paredes. A ser posible, conviene elegir una actividad fuera de casa y con otras personas, sobre todo si vivimos solos, para evitar la tendencia al aislamiento.

El deporte, sea cual sea, nos activa. Salir a correr, en bici o simplemente hacer una caminata diaria, aparte de ser saludable, nos hace activarnos y segrega endorfinas, hormonas que nos hacen sentir bien y nos ayudan a activar el cuerpo y la mente. Puede ser un buen comienzo para romper con la falta de inercia. Los gimnasios han bajado los precios...

El tema del horario también es importante: seguir una rutina, una estructura del tiempo. Nos cundirá mucho más. Puede ser un horario genérico. Es importante levantarse cada día a la misma hora, aunque no tengamos que "fichar", por un tema de estructuración. Ponernos una serie de obligaciones, de rutinas y seguirlas.

En cuanto a la búsqueda de trabajo, todos sabemos que cuesta mucho encontrarlo y que es muy frustrante. Por eso va bien apuntarse a estas oficinas de soporte, que hay en casi todos los municipios, donde nos encontraremos herramientas para ayudarnos, personas que nos animarán y personas con las que podremos compartir nuestra situación y no sentirnos tan solos en nuestra lucha. En estos lugares te facilitan ordenador con Internet, bolsas de trabajo, páginas que tal vez no conocemos, diferentes recursos, ayuda para confeccionar el currículum, la carta de presentación, herramientas para enfrentarnos a una entrevista de trabajo, etc.

También es interesante estudiar alguna cosa, hacer algún curso, ya sea para ocupar nuestro tiempo, como alguna cosa que nos pueda ser útil de cara a buscarnos un trabajo. Es mejor elegir los cursos en que tengamos que desplazarnos, estar con otras personas, etc., antes que los cursos "on line". Así nos obligamos a movernos y también a arreglarnos.

Este último es un aspecto también bastante frecuente, el de "abandonarse" uno mismo, el "para qué me tengo que arreglar". Es importante no descuidar el aspecto personal, porque vernos bien delante del espejo nos hace sentir mejor con nosotros mismos, y nos ayuda a evitar caer en el auto-abandono.

Pensemos siempre que nuestra situación, aunque difícil, es temporal, tarde o temprano cambiará. Pero mientras, es preciso que sigamos viviendo con la dignidad que merecemos, haciendo cosas que nos llenen, en definitiva, continuar siendo personas normales y corrientes, personas de pleno derecho.


Telf.:605 52 52 81


"Tuve que aprender a controlar mi ira"

Ima Sanchís, en la Contra de La Vanguardia, entrevista a Pancho Campo. Un ejemplo de cómo podemos controlar nuestra ira.

Clica para ir al enlace

Si no quieres ir al enlace, aquí tienes la transcripción:


Pancho Campo, exprofesional del tenis y empresario organizador de eventos:
Tengo 54 años. Nací en Santiago de Chile y vivo en Marbella. Estoy casado por segunda vez y tengo dos hijos. Tenemos la suerte de vivir momentos interesantes, pero muy peligrosos, me da miedo el mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos. Creo en una fuerza superior


Qué estrés

Fue un tenista de los que rompían raquetas, vivía en propia carne el mal que provoca el estrés. Fue entrenador, capitán olímpico, y organizador de eventos deportivos y de grandes conciertos . Coach de personalidades como Manolo Santana, Kofi Annan o Al Gore... Convirtió su asignatura pendiente, el control del estrés, en su fuerza. Lo explica en Inspírate: cómo superar los malos momentos y controlar el estrés (Aguilar). “Controlar el estrés es algo con lo que hay que trabajar a diario, como una carrera de fondo”, él lo sabe muy bien, arrastra una condena en Emiratos Árabes por una presunta estafa de un millón de dólares a su exsocia y problemas con la empresa que fundó, The Wine Academy of Spain.



Yo quería ser tenista profesional, pero los nervios me traicio­naban.

Lo fue durante años.

Me cabreaba muchísimo, tiraba raquetas al suelo estilo McEnroe, chillaba. Una vergüenza.

¿Consiguió controlarse?

Me costó muchísimo. Cuando dejé de jugar y fundé una empresa de organización de eventos, a veces montaba pollos considerables en la oficina, y eso que ya le estaba poniendo remedio.

Es usted sincero.

No me sentía a gusto conmigo mismo, y sobre todo era un mal ejemplo para mis hijos, tenía que aprender a controlar mi ira.

¿Cómo lo hizo?

Antes de dejar de competir hice un curso muy interesante con el doctor Loehr para controlar el estrés; y a partir de ahí me dediqué a estudiar el tema, a fijarme en cuáles eran las características que definen a los mejores deportistas.

Se convirtió en un entrenador exitoso.

Llegué a entrenar al equipo olímpico chileno y ser coach de personajes muy relevantes. Pero de lo que más orgulloso me siento es de haber conseguido dominarme. Entendí que tengo que hacer deporte todos los días porque soy como una bestia enjaulada, y entendí la importancia de los rituales que te ayudan a concentrarte.

¿Cosas sencillas?

Sí, se ven muy claros en tenistas profesionales: Nadal bota la bola cuatro veces y se saca el calzoncillo del culo, Djokovic la bota cinco o seis veces, pero antes de un set-ball puede ser hasta pesado.

¿Eso marca la diferencia?

Sabes que un tenista va a perder cuando pierde el ritmo de la respiración; de la misma manera que un político o empresario, esos que tienen agendas imposibles, debe ordenarse mediante rituales: deporte a primera hora, buena alimentación y luego cada uno tiene sus secretos.

¿Por ejemplo?

Sting hace meditación y yoga. Al Gore, que encajó muy mal quedarse a las puertas de ganar las elecciones, primero cayó en una depresión, engordó, perdió pie..., hasta que aprendió a concentrar toda su pasión en otro tema: el cambio climático, y reorganizó su energía para un nuevo reto.

¿Llevaba usted a sus tenistas al límite?

Sí, al punto álgido de estrés para enseñarles a controlarlo. Llenaba las gradas de gente y les pedía que chillasen, que fueran agresivos , y con un psicólogo les enseñábamos a aplicar técnicas de control del estrés. Pero mi gran éxito fue controlar mi propio estrés.

Veo que le afectaba mucho.

Yo era de los muchos que se llevan los problemas a casa, y ese es el origen de muchos divorcios y del mal entendimiento con los hijos.

El mal humor hay que controlarlo.


El estrés y la falta de equilibrio lo provocan, y la vida siempre te da motivos.

¿Le ha dado a usted muchos?

Yo estudié la carrera de Medicina, hice un año de prácticas en el Clínic de Barcelona, iba a hacer la especialidad en EE.UU., Anestesiología, como mi padre. Era mi pasión. Pero días antes de recoger mi diploma, en la Universidad de Santo Domingo, donde estudié, el ejército entró y lo arrasó todo.

Qué historia más extraña.

Pude recuperar mi expediente hasta tercero, podía haber vuelto a la universidad, pero económicamente ya no era viable.

Y se enrabió...

Durante años. Luego se sumó la muerte de mi padre en un accidente de coche, el divorcio, un atraco, dos empresas quebradas, la ruina…

Entre tanto ha ido triunfando, pero no sin polémica..

Durante dos años trabajé en Qatar como director de los equipos nacionales y tutor deportivo del actual emir. De vuelta a casa hice escala en Dubái , y allí conocí a mi mujer, una norteamericana afincada en Dubái, de la que me enamoré locamente. Me quedé ocho años. A los eventos deportivos se sumó la organización de grandes conciertos.

Pink Floyd, Sting, Enrique Iglesias...

El día del atentado de las Torres Gemelas yo presentaba la temporada de eventos deportivos y conciertos más ambiciosa que se había visto en Dubái. Todo se fue al carajo.

La historia no ha acabado.


Me refugié en casa de mi suegro en Marbella y remonté. Creé la Academia del Vino de España. He intentado convertir en negocio todas mis pasiones.

Todavía arrastra problemas...


Estoy buscado por la Interpol, un código rojo emitido por los Emiratos Árabes. Mi exsocia me llevó a juicio por supuesta estafa comercial, se negaba a perder el dinero que había invertido, muchísimo menos que yo. No me presenté al juicio y me condenaron. El problema es que en España es un delito de faltas y en los Emiratos Árabes un delito criminal.

También tuvo problemas con su empresa de vinos, es usted como el ave fénix...


La vida es la búsqueda del equilibrio, una mesa con cuatro patas: la física, la mental, la emocional y la espiritual; y encima de esa mesa está todo. Hay que trabajar las cuatro patas.

No siempre todo funciona.

Cuando estaba en el ojo del huracán mi madre me recriminaba: “¿Cómo puede ser que con los problemas que tienes estés entretenido en organizar una noche romántica con tu mujer?”.



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Pilar Morey Bulbena
Telf.: 605 52 52 81


Recomendaciones para el éxito de una relación




Según los estudios, hay diversos factores que intervienen en el éxito de una relación:
  • El origen sociocultural, el nivel educativo, la edad de casarse, la edad a la que llega el primer hijo, los problemas económicos, son factores que influyen en el éxito de una relación.
  • El estrés es una de las principales causas de conflicto de pareja. Se le pidió a diversas parejas hacer un registro durante dos semanas, registrando los acontecimientos estresantes, la situación, la energía que invertían en llevarlo, cómo reaccionaba la pareja y su grado de satisfacción respecto a la relación. Los datos mostraron que en los días más estresantes las personas hacían más comentarios negativos sobre su pareja y se manifestaban menos satisfechos con su relación. La conclusión de los psicólogos fue que, la energía que se destina en afrontar las situaciones estresantes se resta de la energía necesaria para mantener una buena relación.
  • Estadísitcamente, las personas que tienen dudas antes de casarse, tienen el doble de posibilidades de acabar separados.
  • También el grado de satisfacción en las relaciones sexuales influye. Aquellas parejas en las que las relaciones pierden interés durante los primeros cuatro años de relación tienen más posibilidades de acabar separadas que aquellas en las que el nivel de satisfacción se mantiene.

La Asociación Americana de Psicología ha hecho las siguientes recomendaciones para mantener de forma satisfactoria una relación de pareja:
  • Intercambiar refuerzos positivos: Conductas sencillas como un abrazo, decir alguna cosa agradable, un pequeño detalle, dejar una nota escrita, enviar un mensaje o un pequeño masaje hace que la otra persona se sienta cuidada y querida.
  • La forma de discutir: dialogar aprendiendo a formular peticiones concretas y a expresar de forma adecuada tanto las quejas como los sentimientos negativos, sin callarlas y sin herir al otro.
  • El apoyo del otro, tanto en los momentos de crísis como en los de éxito.
  • Evitar la rutina y el aburrimiento, hacer actividades variadas, novedosas y sorprendentes.


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Pilar Morey Bulbena
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¿Gestionamos bien la rabia?



La rabia es una reacción bioquímica frente a un estímulo externo. Puede venir provocada por:

  • Una agresión
  • Frustración ante una situación
  • Como respuesta a un sentimiento doloroso de dolor, culpa, fracaso, deficiencia, impotencia, cansancio, dolor físico…
  • Sensación de ser obligado
  • Sentirse abandonado


Utilizamos la rabia, básicamente por dos motivos:

  • Para liberar nuestro propio estrés
  • Para forzar cambios en los demás


Pero a veces, transformamos otros sentimientos en rabia: cuando nos cuesta manifestar, por ejemplo, la tristeza, el dolor o el miedo, podemos transformarlo en rabia. Nos podemos encontrar así, que una persona que acaba de perder a otra, tenga una reacción agresiva, incluso violenta, en lugar de expresar la tristeza por la pérdida. O que, ante una situación que nos asusta, reaccionemos con agresividad.



¿Es proporcionada nuestra respuesta?
  • Ante una agresión o un daño realmente grande, es normal sentir mucha rabia y deseos de agredir e insultar. Entonces, deberemos buscar la forma más sana de parar esta agresión: protegernos, alejarnos, intentar dialogar…
  • Ante una pequeña afrenta, la reacción sana es sentir “un poco” de rabia y ganas de dar un portazo, o protestar, etc.
  • Cuando no hay una agresión o amenaza externa, lo normal es no sentir rabia y estar tranquilos, disfrutar de las cosas, etc.
  • Es en este punto, donde hay que darse cuenta de las sensaciones inapropiadas de rabia: cuando estamos sintiendo rabia hacia todo el mundo y con todo, es que estamos transformando otro sentimiento en rabia. Nos tendremos que preguntar qué hay debajo de esta rabia, es decir, si no sintiéramos rabia, ¿qué estaríamos sintiendo?: ¿miedo? ¿injusticia? ¿dolor? ¿tristeza?
  • Una vez destapado el sentimiento que hay debajo, si tenemos el valor de enfrentarnos a ello, probablemente no volveremos a sentir rabia por esta situación.


¿Qué otras cosas podemos hacer para liberar nuestro estrés?

Hay muchas opciones que no pasan por enfadarse con todo el mundo o estar siempre de mal humor:

  • Llorar
  • Hacer ejercicio
  • Volcarse en un trabajo o afición
  • Escribir
  • Tomárselo con sentido del humor
  • Golpear un cojín
  • Romper papeles de periódico
  • Hacer relajación
  • Ir a pasear por el campo o por la playa
  • Gritar en algún sitio donde no moleste a nadie
  • Verbalizar nuestro dolor o tristeza

En realidad, muchas veces no es rabia lo que hemos de expresar: podemos enfadarnos mucho con una situación, pero si no buscamos solución y se repite, no habremos conseguido nada más que liberar nuestra sensación de frustración temporalmente.




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¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?


La ansiedad se ha convertido en un trastorno alarmantemente frecuente en nuestra sociedad. Es una respuesta con un gran componente fisiológico a una situación de estrés, ya sea externa, o bien fruto de nuestros pensamientos y miedos.

Hay periodos de ansiedad temporal, debidos a una causa externa, y hay personas con ansiedad crónica, que tienen tendencia a preocuparse demasiado por todo y que no saben desconectar de las preocupaciones.

Las personas con ansiedad, además de sufrir una serie de síntomas desagradables, sufren a menudo la incomprensión de los demás. Se les acostumbra a acusar de “histéricos”, obsesivos, nerviosos, exagerados, enfermos...

Los principales síntomas de la ansiedad son:

A NIVEL FÍSICO:

•         Pulso acelerado o taquicardia
•         Palpitaciones
•         Opresión en el pecho y dificultad para respirar
•         Estómago cerrado, sensación de “nudo”
•         Falta o exceso de apetito
•         Náuseas, vómitos
•         Mareos, inestabilidad
•         Sudor frecuente
•         Temblor en brazos y piernas
•         Problemas para dormir
•         Pesadillas
•         Cansancio, sueño
•         Tensión muscular, rigidez
•         Mandíbula tensa

A NIVEL DE COMPORTAMIENTO:

•         Dificultad para estarse quieto
•         Expresión facial de crispación
•         Aspecto corporal tenso
•         Sensación intensa de inseguridad
•         Inquietud por los demás
•         Miedo a perder el control
•         Dificultades para tomar decisiones
•         Miedo a equivocarse
•         Miedo a la muerte, locura o suicidio
•         Estado permanente de alerta, hipervigilancia
•         Impulsividad
•         Problemas de atención, concentración y memoria
•         Descuidos y olvidos frecuentes
•         Tendencia a esperar “lo peor”
•         Hablar demasiado
•         Sentirse irritable
•         Sentirse incomprendido
•         Sentirse aislado del mundo

Cuando una persona se siente desbordada por la ansiedad e incomprendida, debería buscar la ayuda de un profesional.

Hay diferentes tipos de medicación que ayudan a paliar las respuestas fisiológicas tan desagradables. Además, la psicoterapia, las técnicas de relajación, el deporte, así como evitar tomar cosas excitantes como el café, té, etc..., pueden servir de ayuda.



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¿La medicación nos ayuda?


A menudo me encuentro con personas que me preguntan si deben tomar medicación para la depresión o la ansiedad. También me encuentro con frecuencia con personas que son absolutamente contrarias a tomar ningún tipo de medicamento. Los psicólogos no hacemos recetas: de eso se encargan los médicos o los psiquiatras, que también son médicos. ¿Es conveniente? ¿Nos curará? ¿Qué efectos secundarios tiene la medicación?... Seguir leyendo...


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