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Contra el estrés: COLOREAR

Para combatir la ansiedad y el estrés existen libros para colorear para adultos, y los hay muy variados en la gran mayoría de librerías porque tienen muchísimo éxito. Estos libros contienen dibujos o bien mandalas, o las dos cosas.

Carl G. Jung, a principios del siglo XX, fue uno de los primeros psicólogos en aplicar el coloreado como técnica de relajación y para interpretar la mente. Lo hizo mediante mandalas, que son dibujos circulares con formas concéntricas de origen índio, parecidos a los rosetones de las iglesias góticas.




Mediante el coloreado se activan distintas áreas de los hemisferios cerebrales, tanto la parte lógica como la parte creativa. Esta activación nos ayuda a relajarnos y hace que la amígdala, que es la responsable de nuestras emociones, se vea menos afectada por el estrés.

El efecto desestresante viene dado porque la concentración que ponemos al colorear, nos aleja de nuestras preocupaciones. A la vez, activa nuestra imaginación y nos lleva a nuestra infancia, generando un bienestar inmediato de manera inconsciente.

Los diseños que se usan para este fin son complejos, porque así requieren de más imaginación.

Los colores tranquilizadores por excelencia son tres: el rosa, el verde y el azul cielo.



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Cuando emprendo un proyecto: Cambiar el chip



Nuestra forma de pensar, optimista o pesimista, tiene que ver con nuestros éxitos y fracasos. Veamos algunas causas que influyen en los resultados de aquello que nos proponemos:

1. Exceso de proyectos: La consecuencia inminente es la dispersión de nuestra energía. ¿Tiendes a aburrirte o, al contrario, no tiene bastantes horas el día para hacer todo lo que quisieras?
Hay personas que llenan su tiempo, sus horas con una lista inacabable de actividades, compromisos, obligaciones y distracciones hasta el punto de estresarse. Hay un refrán conocido que dice: “quien mucho abarca, poco aprieta”.
Un proyecto importante necesita tiempo, energía y dedicación. Si nos ocupamos de actividades múltiples, dispersamos nuestra energía. Para alcanzar un reto, debemos renunciar a algunas cosas y concentrarnos en aquello que queremos.

2. Una causa del fracaso en nuestros proyectos radica en poner esperanza excesiva en el apoyo de los demás. Cuanto más esperamos de los otros, menos estamos confiando en nuestra propia capacidad. Tenemos que luchar por lo que queremos. Podemos pedir ayuda a los demás para cosas puntuales, pero nuestro proyecto es nuestro. Debemos creer en nosotros mismos.

3. Hay dos males endémicos en nuestra sociedad actual: la depresión y la ansiedad. En términos generales (aunque es más complejo), el depresivo se centra en el pasado, vive de recuerdos más que de proyectos. Las personas ansiosas, centran su energía en el futuro, en qué pasará. Quieren anticiparse a los acontecimientos para tenerlo todo bajo control. Para conseguir un objetivo, tenemos que tomar el pasado como un aprendizaje y poner en el punto de mira nuestro objetivo, pero es aquí y ahora donde debemos actuar para conseguir nuestro objetivo: en el momento presente.

Empieza a cambiar el chip

El pensamiento es una semilla: los pensamientos negativos, agotan, hacen infeliz, aíslan, anulan la motivación, contrarrestan la alegría y la energía, restan posibilidades, afectan a los que me rodean, quitan la ilusión, me dan una visión negativa de las cosas...
Algunos pensamientos negativos: “mi vida es un desastre”, “nada me sale bien”, “es inútil esforzarme”, “todo saldrá mal”... Incluso cuando las cosas van bien, la persona negativa las transforma e infravalora: “esta racha durará poco”, “la felicidad no es para siempre”, “seguro que al final todo se tuerce”...

Empieza hoy mismo a transformar los pensamientos negativos en positivos: “todo saldrá bien”, “lo puedo conseguir”, “tendré suerte”, “tengo que confiar”... Incluso cuando las cosas se tuercen, la persona positiva pensará: “hay que buscar la parte positiva de todo esto”, “la próxima vez saldrá bien”, “hay que seguir adelante”, “saldré de esta”...

Los pensamientos positivos nos dan energía, nos ayudan a ilusionarnos, nos motivan, nos hacen felices y también contagiamos a la gente que nos rodea.




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Psi-consejos: Ansiedad



La ansiedad no es un trastorno en sí mismo: es un síntoma de que algo no va bien.

Una causa frecuente es el nerviosismo previo a algo que ha de pasar: un examen, un viaje, etc.
Otra causa suele ser el miedo a que pase algo que no queremos (una mala noticia, por ejemplo), y este miedo incluso puede ser irracional y poco fundado.

En ambos casos, la energía está centrada en el futuro, al contrario que en la depresión, que se centra en los recuerdos del pasado.

Un consejo general es pararse, tomarse un tiempo para respirar a fondo y dejar salir el miedo, que frecuentemente se expresará en forma de llanto.
Dejemos que salga y seguro que nos sentiremos mucho mejor.



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¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?


La ansiedad se ha convertido en un trastorno alarmantemente frecuente en nuestra sociedad. Es una respuesta con un gran componente fisiológico a una situación de estrés, ya sea externa, o bien fruto de nuestros pensamientos y miedos.

Hay periodos de ansiedad temporal, debidos a una causa externa, y hay personas con ansiedad crónica, que tienen tendencia a preocuparse demasiado por todo y que no saben desconectar de las preocupaciones.

Las personas con ansiedad, además de sufrir una serie de síntomas desagradables, sufren a menudo la incomprensión de los demás. Se les acostumbra a acusar de “histéricos”, obsesivos, nerviosos, exagerados, enfermos...

Los principales síntomas de la ansiedad son:

A NIVEL FÍSICO:

         Pulso acelerado o taquicardia
         Palpitaciones
         Opresión en el pecho y dificultad para respirar
         Estómago cerrado, sensación de “nudo”
         Falta o exceso de apetito
         Náuseas, vómitos
         Mareos, inestabilidad
         Sudor frecuente
         Temblor en brazos y piernas
         Problemas para dormir
         Pesadillas
         Cansancio, sueño
         Tensión muscular, rigidez
         Mandíbula tensa

A NIVEL DE COMPORTAMIENTO:

         Dificultad para estarse quieto
         Expresión facial de crispación
         Aspecto corporal tenso
         Sensación intensa de inseguridad
         Inquietud por los demás
         Miedo a perder el control
         Dificultades para tomar decisiones
         Miedo a equivocarse
         Miedo a la muerte, locura o suicidio
         Estado permanente de alerta, hipervigilancia
         Impulsividad
         Problemas de atención, concentración y memoria
         Descuidos y olvidos frecuentes
         Tendencia a esperar “lo peor”
         Hablar demasiado
         Sentirse irritable
         Sentirse incomprendido
         Sentirse aislado del mundo

Cuando una persona se siente desbordada por la ansiedad e incomprendida, debería buscar la ayuda de un profesional.

Hay diferentes tipos de medicación que ayudan a paliar las respuestas fisiológicas tan desagradables. Además, la psicoterapia, las técnicas de relajación, el deporte, así como evitar tomar cosas excitantes como el café, té, etc..., pueden servir de ayuda.



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La personalidad del copiloto


Estos días se habla mucho, en los medios de comunicación, de los posibles trastornos mentales que llevaron al copiloto a estrellar un avión lleno de gente.

Una vez descartadas las motivaciones políticas o religiosas, empiezan las especulaciones. Se han dicho muchas cosas, todas basadas en suposiciones, nada confirmado. Y se ha creado mucha confusión. Intentaré aclarar algunos conceptos para ayudar a situarnos en las posibles patologías que pueden llevar a una persona a cometer un acto tan atroz.

¿Puede una persona con depresión estrellar un avión? De entrada, la respuesta es no. Una persona con depresión, básicamente está decaída, desanimada y falta de energía. Una depresión muy profunda puede llevar al suicidio, pero no a llevarse por delante a 149 personas. Hay personas depresivas, especialmente los niños y adolescentes, que pueden transformar la tristeza en rabia y agresividad, pero hace falta alguna patología diferente a la depresión para cometer un crimen.

¿Y un trastorno de ansiedad generalizada? He escuchado esta etiqueta bastante a menudo durante estos días. Decir que una persona tiene un trastorno de ansiedad generalizada es como decir que tiene fiebre. Gran parte de la población sufre o ha padecido ansiedad en algún momento de su vida. La ansiedad, en las circunstancias actuales de crisis, paro, inestabilidad, etc., se está convirtiendo en un trastorno endémico en nuestra sociedad. La ansiedad es una respuesta a una situación estresante, a un cúmulo de problemas que no podemos afrontar, o incluso a nuestros propios pensamientos y auto-exigencias. Pero por sí sola, no nos convierte en asesinos.

Tanto la depresión como la ansiedad se pueden sufrir como trastornos simples, o pueden ser síntomas secundarios a otras patologías más graves. Este es, muy probablemente, el caso del copiloto del avión: su posible ansiedad y/o depresión iban asociadas a otro trastorno más grave.

¿Puede tratarse de una personalidad narcisista? Según un diario sensacionalista alemán, una ex-novia habría dicho que el copiloto había manifestado que “algún día todo el mundo hablaría de él y que haría alguna cosa que cambiaría todo el sistema”. Este afán de ser famoso, al precio que sea, puede indicar un trastorno narcisista. Estas personas, tienen fantasías de grandiosidad, se creen especiales. También hay una falta de empatía (ponerse en el lugar de los demás y tener en cuenta los sentimientos ajenos). Reacción a las críticas o al fracaso con rabia, vergüenza o humillación. Les preocupa mucho el éxito, el poder, la belleza, el amor ideal, el triunfo... y cualquier fracaso supone un gran desastre. También tienen una importante falta de tolerancia a la frustración.

¿Cómo se comporta un narcisista? Cuando las circunstancias les son favorables, son personas valoradas por su éxito en el trabajo. Son trabajadores inagotables, aunque son exigentes. Son ambiciosos y persistentes, se enfocan en un objetivo, necesitan controlar el ambiente y les cuesta confiar en las habilidades de los demás.

Pero cuando las circunstancias les son adversas pueden ser impulsivos, imprudentes e incluso temerarios. Consideran que sus derechos son muy importantes, pero pueden pecar de poca ética en cuanto a los derechos de los demás.

Este tipo de personalidad, bien canalizado, será un buen profesional que triunfará. Si las circunstancias de su vida no le son favorables se puede volver anti-social, resistente a la autoridad e incluso puede tener problemas con la ley. Pueden llegar al fanatismo.

Bien, nos estamos basando en especulaciones, en rumores y sin conocer a la persona en cuestión. Simplemente he tratado de hacer un análisis de los diferentes trastornos que se le atribuyen a este personaje para aportar un poco de luz.



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¿La medicación nos ayuda?


A menudo me encuentro con personas que me preguntan si deben tomar medicación para la depresión o la ansiedad. También me encuentro con frecuencia con personas que son absolutamente contrarias a tomar ningún tipo de medicamento. Los psicólogos no hacemos recetas: de eso se encargan los médicos o los psiquiatras, que también son médicos. ¿Es conveniente? ¿Nos curará? ¿Qué efectos secundarios tiene la medicación?... Seguir leyendo...


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