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Los juegos de poder (1)


Los juegos de poder forman parte de los juegos psicológicos. Son estrategias que se utilizan para controlar el comportamiento de otra persona:
  • Para obligarla a que haga algo que no quiere hacer
  • O para impedirle que haga algo que quiere hacer

Hay juegos muy claros, donde no se disimula la intención de controlar al otro, y otros más sutiles. Sea como sea, el juego de poder tiene la clara intención de manipular al otro y controlar su comportamiento.

Los juegos de poder explotan diferentes debilidades del otro: el miedo, la culpa, la impotencia, la credulidad, etc. Veamos algunos de los más comunes:
  • La creación artificial de «necesidad»: hacernos creer que necesitamos una cosa. Es una de las más utilizadas, sobre todo desde la publicidad y las técnicas de venta. Hay una clara diferencia entre lo que verdaderamente necesitamos y lo que es supérfluo o prescindible. Aquí se utilizan «necesidades» sutiles, como el status, el prestigio, aquello que «se supone que debería tener»…
  • Con los niños se hace un juegocruel que se utiliza frecuentemente, que es el «no te quiero si no haces...» Se le hace crer que el amor es un bien escaso, una cosa que se puede dosificar, incluso acabar. El niño se lo cree y se convierte en manipulable. También se utiliza, de forma más sutil este juego en la pareja, dejando de hablar al otro o retirando todo gesto de afecto, si el otro no cede a nuestros deseos.
  • El mal humor o la terquedad son variantes de estos juegos.
  • Manipular con una cosa que «yo tengo y tu no»: por ejemplo, yo tengo coche y tu no, y eso me da «el derecho» a decidir a qué hora se sale, se vuelve, incluso a dónde vamos o no vamos.
  • El «haz lo que quieras» con la posterior indiferencia, es un juego que pretende fomentar la culpa en el otro.
  • Hacer las cosas a paso de tortuga, hacerse el inútil, llegar tarde… son otras formas de juego de podre, desde la pasividad. Intentan acabar con la paciencia del otro y por supuesto no son opciones razonadas de persona adulta. Pretenden que el otro acabe por hacer lo que nosotros no queremos hacer, o «demostrarle» nuestra disconformidad.

En  los próximos artículos seguiremos viendo los diferentes juegos de poder y qué podemos hacer para contrarrestarlos.



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Telf.: 605 52 52 81

"Tuve que aprender a controlar mi ira"

Ima Sanchís, en la Contra de La Vanguardia, entrevista a Pancho Campo. Un ejemplo de cómo podemos controlar nuestra ira.

Clica para ir al enlace

Si no quieres ir al enlace, aquí tienes la transcripción:


Pancho Campo, exprofesional del tenis y empresario organizador de eventos:
Tengo 54 años. Nací en Santiago de Chile y vivo en Marbella. Estoy casado por segunda vez y tengo dos hijos. Tenemos la suerte de vivir momentos interesantes, pero muy peligrosos, me da miedo el mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos. Creo en una fuerza superior


Qué estrés

Fue un tenista de los que rompían raquetas, vivía en propia carne el mal que provoca el estrés. Fue entrenador, capitán olímpico, y organizador de eventos deportivos y de grandes conciertos . Coach de personalidades como Manolo Santana, Kofi Annan o Al Gore... Convirtió su asignatura pendiente, el control del estrés, en su fuerza. Lo explica en Inspírate: cómo superar los malos momentos y controlar el estrés (Aguilar). “Controlar el estrés es algo con lo que hay que trabajar a diario, como una carrera de fondo”, él lo sabe muy bien, arrastra una condena en Emiratos Árabes por una presunta estafa de un millón de dólares a su exsocia y problemas con la empresa que fundó, The Wine Academy of Spain.



Yo quería ser tenista profesional, pero los nervios me traicio­naban.

Lo fue durante años.

Me cabreaba muchísimo, tiraba raquetas al suelo estilo McEnroe, chillaba. Una vergüenza.

¿Consiguió controlarse?

Me costó muchísimo. Cuando dejé de jugar y fundé una empresa de organización de eventos, a veces montaba pollos considerables en la oficina, y eso que ya le estaba poniendo remedio.

Es usted sincero.

No me sentía a gusto conmigo mismo, y sobre todo era un mal ejemplo para mis hijos, tenía que aprender a controlar mi ira.

¿Cómo lo hizo?

Antes de dejar de competir hice un curso muy interesante con el doctor Loehr para controlar el estrés; y a partir de ahí me dediqué a estudiar el tema, a fijarme en cuáles eran las características que definen a los mejores deportistas.

Se convirtió en un entrenador exitoso.

Llegué a entrenar al equipo olímpico chileno y ser coach de personajes muy relevantes. Pero de lo que más orgulloso me siento es de haber conseguido dominarme. Entendí que tengo que hacer deporte todos los días porque soy como una bestia enjaulada, y entendí la importancia de los rituales que te ayudan a concentrarte.

¿Cosas sencillas?

Sí, se ven muy claros en tenistas profesionales: Nadal bota la bola cuatro veces y se saca el calzoncillo del culo, Djokovic la bota cinco o seis veces, pero antes de un set-ball puede ser hasta pesado.

¿Eso marca la diferencia?

Sabes que un tenista va a perder cuando pierde el ritmo de la respiración; de la misma manera que un político o empresario, esos que tienen agendas imposibles, debe ordenarse mediante rituales: deporte a primera hora, buena alimentación y luego cada uno tiene sus secretos.

¿Por ejemplo?

Sting hace meditación y yoga. Al Gore, que encajó muy mal quedarse a las puertas de ganar las elecciones, primero cayó en una depresión, engordó, perdió pie..., hasta que aprendió a concentrar toda su pasión en otro tema: el cambio climático, y reorganizó su energía para un nuevo reto.

¿Llevaba usted a sus tenistas al límite?

Sí, al punto álgido de estrés para enseñarles a controlarlo. Llenaba las gradas de gente y les pedía que chillasen, que fueran agresivos , y con un psicólogo les enseñábamos a aplicar técnicas de control del estrés. Pero mi gran éxito fue controlar mi propio estrés.

Veo que le afectaba mucho.

Yo era de los muchos que se llevan los problemas a casa, y ese es el origen de muchos divorcios y del mal entendimiento con los hijos.

El mal humor hay que controlarlo.


El estrés y la falta de equilibrio lo provocan, y la vida siempre te da motivos.

¿Le ha dado a usted muchos?

Yo estudié la carrera de Medicina, hice un año de prácticas en el Clínic de Barcelona, iba a hacer la especialidad en EE.UU., Anestesiología, como mi padre. Era mi pasión. Pero días antes de recoger mi diploma, en la Universidad de Santo Domingo, donde estudié, el ejército entró y lo arrasó todo.

Qué historia más extraña.

Pude recuperar mi expediente hasta tercero, podía haber vuelto a la universidad, pero económicamente ya no era viable.

Y se enrabió...

Durante años. Luego se sumó la muerte de mi padre en un accidente de coche, el divorcio, un atraco, dos empresas quebradas, la ruina…

Entre tanto ha ido triunfando, pero no sin polémica..

Durante dos años trabajé en Qatar como director de los equipos nacionales y tutor deportivo del actual emir. De vuelta a casa hice escala en Dubái , y allí conocí a mi mujer, una norteamericana afincada en Dubái, de la que me enamoré locamente. Me quedé ocho años. A los eventos deportivos se sumó la organización de grandes conciertos.

Pink Floyd, Sting, Enrique Iglesias...

El día del atentado de las Torres Gemelas yo presentaba la temporada de eventos deportivos y conciertos más ambiciosa que se había visto en Dubái. Todo se fue al carajo.

La historia no ha acabado.


Me refugié en casa de mi suegro en Marbella y remonté. Creé la Academia del Vino de España. He intentado convertir en negocio todas mis pasiones.

Todavía arrastra problemas...


Estoy buscado por la Interpol, un código rojo emitido por los Emiratos Árabes. Mi exsocia me llevó a juicio por supuesta estafa comercial, se negaba a perder el dinero que había invertido, muchísimo menos que yo. No me presenté al juicio y me condenaron. El problema es que en España es un delito de faltas y en los Emiratos Árabes un delito criminal.

También tuvo problemas con su empresa de vinos, es usted como el ave fénix...


La vida es la búsqueda del equilibrio, una mesa con cuatro patas: la física, la mental, la emocional y la espiritual; y encima de esa mesa está todo. Hay que trabajar las cuatro patas.

No siempre todo funciona.

Cuando estaba en el ojo del huracán mi madre me recriminaba: “¿Cómo puede ser que con los problemas que tienes estés entretenido en organizar una noche romántica con tu mujer?”.



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Pilar Morey Bulbena
Telf.: 605 52 52 81


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