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Los abusos sexuales en la infancia (3)


QUÉ HACER CUANDO SOSPECHAMOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO UN ABUSO

¿Cómo podemos evitar los abusos a nuestros hijos? ¿Cómo tenemos que reaccionar si sospechamos que está sufriendo abusos?

1. CÓMO ACTÚAN LOS ABUSADORES:
  • Los niños más vulnerables son los más pequeños, que no saben explicarlo, y también los niños con retraso intelectual.
  • Generalmente los abusadores son personas cercanas al entorno del niño y empezarán con muestras de afecto, besos, abrazos, carícias, que en principio no despiertan alarma en el menor ni en los padres. Más tarde pasan al contacto genital.
  • Los niños y niñas no acostumbran a oponer resistencia. A nivel verbal, no saben argumentar una defensa ante un adulto que tiene el control de la situación, que tiene muchos más recursos intelectuales y verbales que el menor.
  • Además el adulto le dirá que eso “es normal”, el niño o niña no tiene suficiente criterio para saber si esto es cierto, y les dicen que “es un secreto”, que no lo deben explicar a nadie.
  • También juegan con los sentimientos del menor, diciéndole que él o ella es una persona muy especial, que le quieren más que a nadie, les dan regalos, dinero, etc.
  • Cuando son más mayores y lo intentan parar, entonces vienen las amenazas: “tú me has provocado”, “te has dejado”… o “si lo dices, iré a la cárcel y será culpa tuya”.
  • A nivel físico, algunos se apartan, evitarán estar con esta persona a solas, y muy pocos lo explicarán a los padres.

2. CÓMO PODEMOS PREVENIR LOS ABUSOS:
  • Fomentar el diálogo con los niños sobre este tema. No temamos hablar a los niños, desde pequeños, sobre los abusos. Es la forma de prevenirlos. Con 4 o 5 años ya se les puede explicar que hay personas malas que les tocan el pene y la vulva a los niños y que no se dejen tocar.
  • Que si alguien se lo quiere hacer, sea quien sea, que se marchen avisen a los padres, que no duden en explicarlo. Que tienen derecho a decirle “no quiero”, “déjame”, “lo explicaré a mis padres”, etc. Darles recursos verbales: frases concretas a utilizar en caso de abuso.



3. QÚE HACER CUANDO SOSPECHAMOS:
  • Lo primero que debemos hacer es CREER al niño o niña. Si nos cuenta un abuso, lamentablemente acostumbra a ser cierto.
  • Por descontado, le tenemos que apartar de la persona abusadora. Hace poco hubo una mujer que denunció a su madre por dejarla de pequeña con el abuelo, que había abusado de la propia madre años atrás. Hacer “como si no pasara nada” no soluciona el problema. Actuemos. Apartemos al niño del abusador y busquemos ayuda profesional para paliar las secuelas.
  • Muchas personas optan por hacer como si no pasara nada: negarlo, quitarle importancia, etc. porque no saben cómo afrontarlo. Y dejan al menor en un estado de indefensión ante el abuso por un lado, y con la sensación de que “es mejor no hablar de ello con nadie” por otro: una doble indefensión.
  • Recuerdo el caso de una niña de 9 años que sufría abusos de su padrastro. Lo explicó a sus amiguitas y la reacción de los otros padres fue no dejar que sus hijas visitasen esa casa. Nada más. Proteger a sus hijas dejando a la otra niña a merced del abusador inpunemente. Por miedo a hablar con la madre, a enfrentarse con el abusador, a “meterse donde no les llaman”… y esta impunidad es la que ampara a los abusadores para seguir abusando.
  • Si sospechamos que un niño o niña sufre abusos, no lo dejemos correr: observemos, sin formar escándalo, y vayamos pasando mensajes al niño o niña de que hay personas mayores que hacen cosas que están mal y que los niños no son culpables. Que lo pueden explicar y no pasará nada. Así, el niño cogerá confianza y lo podrá acabar explicando.



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Telf.: 605 52 52 81

Los abusos sexuales en la infancia (2)


8 PAUTAS PARA ENTENDER COMO ACTÚAN LOS ABUSADORES

La immensa mayoría de las personas sabemos que un abuso sexual a un menor es una aberración, que causa importantes secuelas psicológicas, incluso físicas.

Los abusadores acostumbran a tener un perfil psicológico determindado y, cuando cometen un abuso, generalmente lo han planificado y han «trabajado el terreno»: eligen a la víctima y la preparan con tiempo.

Los niños más callados, que juegan solos, que pasan mucho tiempo solos, son más «fáciles» para los pederastas. También las criaturas que tienen carencias afectivas. Pero por desgracia, cualquier niño o niña puede ser «diana» para un abusador.

Pero, ¿cómo y cuándo debemos sospechar que un niño o niña está sufriendo abusos?
  • 1. Normalmente, harán un cambio importante de conducta: se vuelven más callados y tristes. Pero no nos alarmemos si vemos estos síntomas en nuestros hijos: pueden ser debidos a muchos motivos.
  • 2. Puede ser que en algún momento lo expliquen, a la madre, al maestro, canguro, etc. Pero generalmente, la mayoría se lo callan. ¿Por qué callan los niños cuando padecen abusos?
  • 3. Los niños, como ya hemos dicho en varias ocasiones, tienen una gran tendencia a sentirse culpables de todo. Los abusadores les hacen callar: «no digas nada de esto, es nuestro secreto, si lo explicas te reñirán...» incluso, si son más mayores, «tú me has provocado». Esto les hace sentir culpables del abuso.
  • 4. Tengamos en cuenta que el pensamiento abstracto empieza hacia los 11 o 12 años. Antes, los niños se creen casi al pie de la letra todo lo que se les dice.
  • 5. Los niños tampoco tienen suficientes referencias como para saber qué está bien y qué está mal: el abusador le hará creer que «eso es normal».
  • 6. Otro mensaje frecuente que les hacen creer es: «a ti también te gusta». ¿Les gustan los abusos a los niños? Por descontado que no. Pero puede haber una reacción fisiológica de placer que les confunde terriblemente.
  • 7. También son frecuentes los regalos y los sobornos: el niño los acepta y se siente obligado a seguir cediendo a los abusos.
  • 8. Otra manipulación frecuente es «tú eres especial para mi», creando una confusión de sentimientos en el niño o niña.

La semana que viene, veremos cómo tenemos que actuar ante la sospecha o evidencia de un abuso.



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La culpa: ¿sirve para algo?


La culpa es un sentimiento muy frecuente que nadie quiere: nos provoca un malestar. Pero ¿tiene alguna función? ¿Para qué sirve?

En primer lugar, definiremos la culpa como una experiencia dolorosa respecto a la realidad propia o ajena de la cual somos responsables.

Hay que distinguir entre dos tipos de culpas: la culpa sana y la culpa insana.

  • ¿Qué es la culpa sana? La culpa tiene la función de hacernos reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos de nuestros actos. Una persona que no se sienta nunca culpable, probablemente no tendrá criterio para distinguir entre qué está bien y qué está mal.

  • ¿Qué es la culpa insana? Es aquella que sentimos respecto a actos de los cuales no somos responsables, o respecto a sentimientos o pensamientos. Provienen de los prejuicios sociales, del chantaje emocional o de la deformación de las ideas.

La culpa sana nos sirve para hacer una reflexión objetiva respecto a las consecuencias de nuestros actos. Hay culpa sana cuando:
  • Hemos transgredido una norma que es justa.
  • Cuando hay una responsabilidad personal (hemos hecho algo que no está bien).
  • Podríamos haber elegido otra respuesta más sana y hemos elegido una de destructiva (hemos perjudicado a alguien pudiendo evitarlo).
En la culpa insana, se hace dificil dar una explicación a nuestro sentimiento de culpa (¿por qué pienso que soy culpable?) o simplemente no hemos hecho nada de forma intencionada para perjudicar a los otros.

Una forma de distinguirlas es preguntarnos si podemos cambiar la expresión “me siento culpable de...” por la de “soy responsable de...”.

Otra diferencia es la duración: la culpa sana es breve y se pone remedio (se pide perdón o se repara la falta). La culpa insana hace una recreación del sentimiento de culpa y hay una dificultad para autoperdonarse. Provoca vergüenza y sentimiento de inferioridad.

¿Qué pasa cuando una persona nunca se siente culpable de nada? Puede ser una persona amoral o con una gran dificultad para ponerse en el lugar de los otros. Ni tan solo es consciente del mal que hace a los demás y no aprende nada de las consecuencias de sus actos. Pero cuando hablamos de culpa insana, nos referimos a la persona que se tortura con sentimientos de culpa por cosas que no ha hecho o simplemente por pensamientos que le vienen a la cabeza.

La culpa sana sirve para:
  • Tomar responsabilidad de los propios actos.
  • Aprender de la experiencia.
  • Y después perdonarse a uno mismo.
  • Lleva al crecimiento personal.

La persona que tiende a la culpa insana:
  • Se compara continuamente con un modelo de perfección abstracto, no realista.
  • No aprende nada de su experiencia de culpa.


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Pilar Morey Bulbena
Telf.: 605 52 52 81

Cómo llenar los silencios incómodos

Éste es un trozo de un libro muy interesante que se titula "Cuando digo no, me siento culpable", de Manuel J. Smith. Habla de cómo llenar los silencios incómodos...
 
 
LIBRE INFORMACIÓN
Para llegar a ser un “comunicador” asertivo en un ambiente social, el individuo debe dominar dos técnicas. En primer lugar, debe ejercitarse en el arte de captar las claves que los demás nos dan acerca de sí mismos. El estudio y examen de la INFORMACIÓN LIBRE O GRATUITA que los demás nos ofrecen acerca de sí mismos (información que no hemos solicitado ni comentado) cumple dos funciones en un ambiente social. La libre información nos facilita algo de qué hablar, además del tiempo, y evita esos penosos silencios en los que nos preguntamos: “¿Y ahora qué digo?”. Además, cosa más importante todavía, cuando prestamos atención a la libre información que se nos da incitamos asertivamente a los demás a hablarnos de sí mismos y les facilitamos la tarea manifestando nuestro interés por cosas que son importantes para ellos.
 
Manuel J. Smith
Cuando digo no, me siento culpable”
 
 
 
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La negra sombra de la culpa

(Dedicado a N)


La culpa es algo muy negro. Nadie la quiere, todo el mundo se la sacude de encima. Pero, ¿en qué consiste la culpa? ¿Para qué sirve?

En primer lugar, definiremos la culpa como una experiencia dolorosa respecto a la realidad propia o ajena, de la cual somos responsables. Debemos distinguir entre dos tipos de culpas: la culpa sana y la culpa insana.

¿Culpa sana? Sí. La culpa tiene la función de hacernos reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos de nuestros actos. Una persona que no se sienta nunca culpable, probablemente no tendrá criterio para distinguir entre qué está bien y qué está mal... Seguir leyendo...

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